Se trata de Fisherton, donde también practicó de chica otra gloria del deporte nacional como Luciana Aymar.


Nadia Podoroska se convirtió en la chica de tapa al meterse en la semifinal de Roland Garros tras derrotar a la máxima favorita, Elina Svitolina 6-2 y 6-4. Ante resonante noticia, el club de sus inicios, Fisherton de Rosario, analiza ponerle su nombre a una de las canchas.

“Para nosotros es un regalo por adelantado, porque el próximo 23 de octubre cumplimos 105 años de vida. Es un orgullo para nosotros. Somos un club de barrio, de clase media. Así llegó Luciana Aymar y también ahora Nadia Podoroska. Ella es así, como se la ve en los videos, espontánea, tiene mucha humildad y muy sencilla“, dijo Sergio Trivella, presidente de la entidad.

Podoroska (AP Photo/Alessandra Tarantino)

En una entrevista con Radio Villa Trinidad y LT10 destacó lo cómoda que siempre estuvo la Rusita en Fisherton. “Siempre fue el patio de su casa, porque tenía libertad para venir a entrenar cuando quería”, dijo y agregó que lo último que supo de la tenista era que se le estaba complicando vivir en Europa por los altos gastos, algo que tras este torneo, muy posiblemente cambie para mejor.

Trivella destacó que este triunfo es una enorme alegría para el club, en medio de un momento muy complicado por el prolongado cierre y las dificultades económicas que atraviesan todas las entidades deportivas.

Podoroska EFE/EPA/JULIEN DE ROSA

“Toda la gente del club la vio jugando de chica, y hoy verla por televisión y que nos esté representando tan bien nos pone muy contentos. Sin lugar a dudas que algo llevará su nombre. Acá hay una cancha de hockey que lleva el nombre de Luciana Aymar, nuestra otra abanderada. Ella siempre viene al club cuando está en Rosario. Lo mismo esperamos de Nadia. Seguramente alguna cancha de tenis llevará su nombre o alguna plaqueta con su nombre o realizar alguna exhibición”, indicó.

Trivella recordó los inicios de Podoroska, cuando tenía siete años y ya le pegaba muy fuerte a la pelota. “Parecía una profesional, no una nena”, señaló. Tiempo después, volvió a sorprenderse por el nivel de la Peque y su alto grado de compromiso. “Tenía 13 o 14 años y había sufrido una lesión en la rodilla a la que tenía inmovilizada, pero así y todo seguía practicando desde una silla. Su entrenador le tiraba pelotas y ella devolvía de drive o revés para no perder el timing”, manifestó y publicó el sitio Donde Vive el Deporte.




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