El jugador obtuvo la ciudadanía el año pasado y lleva casi una década de carrera en el exterior.


Después de casi una década de carrera en el exterior, el rosarino Hernán Galíndez volverá al país y se trata de un regreso muy particular. Emigrado en 2012, el exarquero de Rosario Central fue convocado a la selección ecuatoriana en reemplazo de Johan Padilla, separado tras dar positivo en un test para COVID-19.

El futbolista se unió este lunes a la noche al plantel en la sede de La Casa de la Selección, en el norte de Quito, donde se concentra desde el pasado fin de semana a las órdenes del estratega argentino Gustavo Alfaro.

El equipo se enfrentará este jueves a la Argentina en el arranque de las eliminatorias para el Mundial de Catar 2022.

Galíndez esperó pacientemente hasta febrero de 2019 por la cédula de identidad como ecuatoriano. Este llamado, según dijo en varias ocasiones, era un antiguo anhelo que surgió con el mismo ímpetu con el que inició los trámites.

“La ilusión la tengo siempre. Para mí sería lo más grande que me podría pasar deportivamente. No sueño con irme a jugar a otra liga o ir a un equipo grande, sueño con llegar a la selección”, indicó el jugador recientemente a un medio local.

Galíndez se volverá a encontrar con el técnico Alfaro, el mismo que lo llevó a debutar en Primera División en Argentina. Después de un paso por Quilmes, regresó a la Academia y le tocó reemplazar a Jorge Broun en la temporada 2009-2010 que concluyó con el descenso tras perder la promoción ante All Boys. Por entonces el entrenador era Leonardo Madelón.

“Sería un orgullo representar a Ecuador dentro de la cancha, en el banco de suplentes o de tercer arquero. No es que me considero el mejor y que tengo el puesto asegurado”, apuntó el rosarino.

Más allá de los intereses deportivos con su equipo, Universidad Católica, al que llegó en el año 2012, Galíndez dijo que se enamoró “de lo lindo que es Ecuador” y ha resaltado en más de una ocasión que se quedará a vivir allí.

El nuevo portero de la selección nacional dedica tiempo y dinero a las obras sociales, se caracteriza por ayudar a los jóvenes talentos que llegan a probarse en la U. Católica y también le gusta visitar a los enfermos en las distintas casas de salud en Quito.

“Ahora solo puedo decir gracias. Estoy pasando unos de los momentos más felices de mi vida. En unos días escribiré algo más extenso y agradeciendo a uno por uno. Ahora quiero disfrutar el momento ¡Soy ecuatoriano carajo!“, celebró el deportista a través de Twitter el año pasado.

Si tiene la oportunidad de saltar como titular contra Argentina, no será por la cercanía y recuerdos con Alfaro, será por el gran nivel futbolístico que ha mostrado durante los ocho años de defender como titular inamovible el arco del cuadro capitalino a pesar de sus 33 años.




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