A los 23 años, Nadia Podoroska logró dar un salto que muchos especialistas presagiaban cuando era sólo una adolescente. La tenista cosechó sus primeros festejos en un Grand Slam y llegó a los cuartos de final de Roland Garros gracias a una mezcla de furia en la cancha combinada con una mentalidad zen que le ayuda a centrarse en sí misma.

La rosarina venció 2-6, 6-2 y 6-3 a la a checa Barbora Krejcikova y se convirtió en la primera argentina en cuartos en París desde 2004. Ahora tiene por delante el desafío de igualar aquella performance de Paola Suárez, quien alcanzó las semifinales de aquella edición.

¿Cuál es el secreto? "Me centro en mí misma, en mi juego, no pienso en el contexto, en todo lo demás", asegura la jugadora, quien sólo afloja para darle rienda a sus emociones cuando sale de la cancha.

Podoroska entró en el Abierto de Estados Unidos de 2017, pero no logró ganar un partido. Ese mismo año, en Roland Garros intentó meterse en el cuadro final por la fase previa, pero su partido inicial contra la checa Marketa Vondrousova apenas duró 37 minutos y solo ganó 21 games.

Desde entonces, muchas cosas han cambiado en la vida de la "Peque" o la "Rusa", como la bautizaron tras una de sus primeras entrevistas a pesar de que tiene ascendencia ucraniana. En 2018 se instaló en España con el respaldo de sus padres y ahora ya tiene asegurada cierta autonomía para continuar con una proyecto que peligró entre las lesiones y la falta de patrocinadores.

"Para mí es muy importante, desde chiquita he tenido el apoyo incondicional de mis padres. Es algo único, sin él, no habría podido hacer la carrera que quería. Confiaron en mí para seguir el colegio a distancia, me aguantaron mis subidas y bajadas. Me decían que mientras yo fuera feliz, todo estaba bien", contó Nadia.

Paradójicamente, la hora del despegue llegó durante la pandemia de coronavirus, cuando autorizaron a la rosarina a viajar a Europa y acelerar en la preparación con sus entrenadores argentinos. Desde que salió de la cuarentena y volvió a jugar, ganó 21 partidos en polvo de ladrillo y ya tiene 42 victorias en lo que va de temporada en todas las superficies.

"No esperaba este resultado en Roland Garros aunque venía con mucha confianza, ganando muchos partidos. Ahora me siento feliz, contenta de cómo estoy llevando todo esto. Son experiencias nuevas para mí, me ha ayudado centrarme en cada partido, a no mirar el contexto, a centrarme en lo que hago yo cada partido", aseguró la tenista que dio sus primeros pasos en el Club Atlético Fisherton.

Otra leyenda rosarina nacida en el CAF, Luciana Aymar, sigue firme los pasos de la "Peque" y este domingo celebró la victoria con una transmisión de lujo. Su esposo Fernando González, extenista chileno, se encuentra trabajando como comentarista en la cobertura del torneo.

Podoroska se siente mentalmente más preparada ahora para afrontar los duelos, en parte al trabajo psicológico que hace con un preparador adepto de las técnicas del budismo zen.

"Hoy me ayudó a sacar el partido del contexto, de que eran unos octavos, que podía llegar a cuartos, las excusas del viento, los nervios... En lugar de verlo desde la queja pude ser positiva, estar en el presente, aprovechar cada pequeña oportunidad que tenía. Todo eso lo he aprendido desde el lado del zen. Son cosas que he aprendido para fuera de la cancha que me sirven dentro", explicó la argentina.

"Tengo mucha confianza en lo que estoy haciendo dentro de la cancha, seguridad de tener claro lo que hago. Confío mucho en lo que hago", insiste la deportista, que ahora mira los años pasados y se acuerda de toda la gente que le ayudó.

Ahora Nadia se enfrentará a Elina Svitolina, tercera favorita, de 26 años, quien viene de ganar el torneo de Estrasburgo. La ucraniana disputará los cuartos de Roland Garros por tercera ocasión tras haber jugado el año pasado las semifinales de Wimbledon y del Abierto de Estados Unidos.

"Va a ser un partido muy complicado, ella tiene mucha experiencia, viene de ganar un torneo la semana pasada. Pero voy a pensar menos en ella y enfocarme en mí", afirmó apegada a su manual la gran revelación de Roland Garros.