Oscar Gamboa trabaja desde que tenía 12 años y el dueño del campo negó que fuera empleado suyo.


El Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) denunció que un peón del sur santafesino fue explotado durante 20 años. Para el organismo, el caso constituye trata de personas y acusaron al dueño del campo de hacerle firmar un contrato a la víctima cuando era analfabeta.

La historia de Oscar Gamboa comenzó en Rufino, a más de 250 kilómetros al sudoeste de Rosario. Según los datos recabados por las autoridades, empezó a trabajar a los 12 años y desde entonces nunca fue registrado como empleado. No tenía días de descanso ni vacaciones. Le descontaban de su paga lo que consumía de energía, gastos bancarios y hasta los animales que se perdían.

El tambo donde se llevó acabo el operativo el último viernes pertenece a Fernando Rossi, quien rechazó los delitos que se le atribuyen y respondió que el hombre rescatado no era su empleado sino que había suscrito un “contrato asociativo de explotación” ya finalizado. “Luego de haber firmado la rescisión contractual y recibido el importe correspondiente a su liquidación, abandonó la propiedad por sus propios medios tomándose el tiempo estipulado para que así lo hiciese”, expresó en un escrito enviado a La Tribuna del Sur.

Luego de tomar las primeras medidas para esclarecer el hecho, trascendió que Gamboa no recibía ropa de trabajo ni elementos de protección sanitarios; tampoco tenía suministro de agua potable. En su pequeña casa no había aislante térmico y ni siquiera contaba con las llaves del lugar para salir.

El peón fue trasladado y alojado en un hotel para asistirlo. Además de recibir una prestación extraordinaria del Renatre, la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) lo incluirá en su programa de alfabetización rural.




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