Si yo no hablaba hubiera terminado detenido en Piñero, dijo el empresario del juego que confesó haberles pagado a Ponce Asahad y a Serjal por protección.


El empresario del juego, Leonardo Peiti, apareció públicamente para hablar de las presuntas extorsiones que recibió de parte del fiscal Gustavo Ponce Asahad, y de su jefe Patricio Serjal. “Si yo no hablaba hubiera terminado detenido en Piñero”, dijo quien también está imputado por formar parte de una banda de extorsionadores, pero que decidió colaborar con la Justicia para bajar la expectativa de pena.

Peiti declaró a Canal 3 su deseo de hablar por la gravedad de la situación y el rol que se le estaba endilgando en la banda. “Cada vez me apuntaban más a mí, y mi abogado me dijo que sólo contando la verdad podía salir bien de esto”, indicó.

Ingreso del fiscal Gustavo Ponce Asahad al Centro de Justicia Penal (Radio 2)

A continuación negó que alguna vez se hubiera dedicado al juego clandestino, y manifestó que toda su vida trabajó en el juego legal. No obstante admitió que su padre y su hermano tuvieron ciertas irregularidades. “Trabajo en muchas provincias y en Paraguay, no tengo necesidad de andar en el juego ilegal”, resaltó.

El arrepentido confesó que Ponce Asahad se le acercó para informarle que lo estaban investigando en Melincué, y como uno de los requisitos para estar en el negocio es no contar con antecedentes penales, decidió pagarle u$s4.000 mensuales al fiscal para que le diera más información y lo protegiera. “Con esta gente me sentía más seguro, pero fue un error”, admitió. A partir de entonces dijo haber vivido durante un año y medio “un infierno, con aprietes y atentados”.

También confirmó un encuentro con el ex fiscal regional Patricio Serjal en un hotel en Recoleta. “Le comenté que venía recibiendo extorsiones, me dijo que hable con Gustavo (Ponce Asahad)”.

El ex fiscal regional de Rosario, Patricio Serjal, será citado a audiencia imputativa por el cobro de coimas. (MPA)

En otro tramo de la charla, contó que en un viaje a Buenos Aires se le rompió el auto, lo que hizo que se quedara allá en vez de regresar a Rosario. “Fue entonces cuando allanaron mi casa. Si me detenían esa noche hoy hubiera estado en Piñero y no hubiera podido contar la verdad de todo”, manifestó.

Por último, dijo haber mantenido contactos con legisladores santafesinos (un allegado al senador departamental Armando Traferri lo había llamado por teléfono), aunque dijo que fue por un proyecto que quería armar con Lotería de Santa Fe.




Comentarios