Los investigadores también fueron a la casa de la profesional que aparece como firmante de un poder secuestrado.


Las denuncias sobre una estafa multimillonaria por la que detuvieron a dos empresarios rosarinos del ambiente del rugby derivó este miércoles en nuevos allanamientos que involucran a una escribana. La mujer ya figuraba en la causa como una de las víctimas y ahora sospechan que pudo haber sido parte de la estructura delictiva.

El operativo a cargo de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) incluyó el estudio y la vivienda de la profesional que supuestamente autorizó a varias personas a manejar una camioneta secuestrada a mediados de marzo. La misma fue reclamada por su dueño, quien dentro de la guantera encontró el documento en cuestión diez días atrás y constató que él nunca la había firmado.

Si bien la notaria había declarado como damnificada por la venta de una Kia Sorento y advirtió que habían falsificado su firma y su sello como parte de la maniobra, en esa instancia no dio cuenta de la existencia de este segundo poder trucho. Más aún, fuentes consultadas por La Capital recordaron que hay prueba de contactos por Whatsapp entre ella y la esposa de Bruno Poletti, una gestora a quien había dicho no conocer hasta que recibió un mensaje en el que la consultaba sobre el primer permiso apócrifo.

De esta manera asoma la posibilidad de que la escribana haya actuado en connivencia con los acusados. Al mismo tiempo, en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) no descartan que se haya tratado de una falsificación más sofisticada en perjuicio de la mujer.




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