El volante busca destrabar su situación con Independiente y ya tendría acordado su vínculo con la Lepra.


Lo que parecía algo imposible, está cerca de convertirse en realidad. Pablo Pérez podría regresar a Newell’s en las próximas horas. De hecho, ya tiene todo arreglado con la Lepra y solo falta que destrabe su situación con Independiente.

Ni PP8 está contento en el Rojo ni los dirigentes se sienten cómodos con él. La tonta expulsión ante Boca fue la gota que colmó el vaso, tanto que el presidente del Diablo –Hugo Moyano- admitió sus intenciones de desprenderse del futbolista, que además le genera un enorme gasto por su alto contrato.

Del otro lado, la Lepra desde hace tiempo viene insistiendo con su vuelta. Hubo conversaciones en todo el mercado de pases, pero todo se enfrió por las altas pretensiones del futbolista y la plata que había que poner para sacarlo de Avellaneda. Tras dilatarse esta posibilidad, el propio Pérez declaró antes del reinicio de la Superliga que iba a quedarse en Independiente.

Sin embargo el enojo de Moyano parece haber sido determinante, y el temperamental volante empezó a buscarse club. Con el cierre del mercado de pases doméstico, parecía que su nuevo destino estaba en el exterior, hasta que la dirigencia rojinegra sacó un as de la manga.

Como Newell’s está intervenido, y toda decisión de contratación debe ser avalada por la Justicia, los directivos argumentaron que recién este lunes se levantó la feria judicial y por ende pudieron avanzar con las gestiones. Entonces consiguieron un permiso especial de la AFA para negociar.

El mismo vence el miércoles, por lo que el arribo, de darse tiene que ser inminente. Trascendió que el futbolista acordó su salario con el club –mucho menor al que percibe en el Rojo, la condición que ponía el juez para avalarlo- y solo restaba que arreglara la forma en la que el Rojo le abonaría la millonaria deuda en dólares que tiene con él para quedar en libertad de acción.

En caso de que acepte que le paguen en cuotas, muy posiblemente recale en Newell’s, donde el técnico Frank Kudelka lo recibirá con los brazos abiertos. “Es un jugador de gran jerarquía, conmigo nunca lo expulsaron. A mí dámelo”, había declarado cuando le preguntaron al respecto la semana pasada.




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