Un pescador de Caleta Olivia estaba en el acceso norte cuando un animal gigante lo sorprendió. Esto ocurrió el pasado viernes 21 de enero, en la Laguna Los Patos, cuando Julio Molina pescó un tiburón de 115 kilos y 2.40 metros.

El pescador estaba frente a la Planta de Ósmosis de Caleta Olivia, alrededor de las 19:30 horas cuando este enorme pez se enganchó en su anzuelo y lo sorprendió.

Pescado un tiburón gigante en Caleta Olivia. Foto: Canal 2

En base a lo que informó Canal 2, si bien Molina se dedica a la pesca hace años, y en varias oportunidades atrapó otros ejemplares de tiburones, remarcó que nunca había atrapado uno tan grande como este.

Algo similar ocurrió en Comodoro Rivadavia el pasado domingo cuando Higo Toledo, pescador de la zona, capturó un tiburón que medía tres metros y pesaba casi 100 kilos, según informa Plimas del Sur.

La historia del hombre que pescó el tiburón

Julio Molina tiene 40 años y pesca desde los ocho. Su papá lo hacía, pero también un vecino que lo llevaba cada vez que podía. Amante de la actividad y el mar, a los 20 comenzó a pescar cazón.

“Hace veinte años que vengo dedicándome a eso. Yo salgo a buscarlo todos los veranos y ahora pude sacar este, que es el más grande que saqué. Batí mi propio récord, ya había sacado uno de 96 kilos hace tres años y el año pasado saque otro de 70, así que estoy contento”, dijo Julio en diálogo con “ADNSUR”.

Julio Molina batió su propio récord, pescó un tiburón de 115 kilos. Foto: ADNSUR

En la pesca no se busca la depredación, sino el consumo, aseguró Julio y todo termina convirtiéndose en comida. Pueden ser empanadas, milanesas, pizzas o comida a la olla.

“Hacemos de todo. Antes para mi la pesca era un hobby, pero ahora es parte del sustento de mi familia, porque hace cinco años que estoy sin trabajo por un problema que tengo en la cadera”, contó Julio.

Julio estuvo acompañado por su hijo mayor y dos amigos, el día de la pesca del tiburón. Foto: ADNSUR

Ese día, Julio estaba acompañado por dos amigos y su hijo mayor, quien lo vio por primera vez pescando un ejemplar de esa especie.

“Fue una cosa de locos, te tiemblan las piernas cuando estás tratando de luchar contra el animal. Tardamos entre 40 y 50 minutos para poder sacarlo. Pensé que se me iba porque lo arrimé a la orilla dos o tres veces y me disparaba un poco para adentro. Después no lo podíamos enganchar”, dijo emocionado.