Se trata de un proyecto de ley presentado por las diputadas del PJ, Andrea Charole, Maria Elena Vargas y Elida Cuesta, quienes buscan establecer una prohibición del uso de las bolsas plásticas y todo otro material no biodegradable en toda la provincia.

La iniciativa tiene un carácter ambiental ya que busca disminuir el impacto de las bolsas de polietileno sobre el medio ambiente; por eso proponen reemplazar el uso de bolsas plásticas por bolsas de material biodegradable que “resulten compatibles con la minimización del impacto ambiental, de forma progresiva, permanente e inmediato”.

Según explicaron las legisladoras, provincias como Buenos Aires, Misiones, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Rio Negro ya poseen una ley que establece la prohibición del uso de bolsas.

“La sociedad necesita generar conciencia sobre el problema de la basura. En primer lugar es importante fomentar un consumo responsable; es el ciudadano el que puede elegir qué, dónde y cómo comprar e incluir criterios ambientales en esa decisión”, exponen en los fundamentos del proyecto de ley.

Las bolsas denominadas bioplásticas están hechas de polímeros fabricados a partir de materias primas naturales (como azúcar, almidón, celulosa, patatas, cereales, melaza, aceite de soja, maíz, etc.), que son procesadas por organismo vivos (hongos, bacterias o algas). Tiene la misma resistencia y rigidez del plástico normal, por lo que se usa en embalajes y envases. La principal desventaja actual es el costo de producción y el precio, que suele ser mayor que los plásticos sintéticos.

Legisladoras chaqueñas buscan prohibir el uso de bolsas plásticas.

Las bolsas de polietileno biodegradables se producen gracias a la presencia de un componente que permite su sana descomposición: un ion metálico (aditivo) que es inyectado a la mezcla de polietileno en el último momento. Se degradan bajo y durante un proceso llamado OXO-Degradación. La adición de este producto cambia el comportamiento del plástico y su degradación comienza inmediatamente después de su fabricación y se acelerará cuando se expone al calor, luz o estrés.

“Reciclar es una de las actividades cotidianas más sencillas y gratificantes que podemos llevar a cabo. Tanto, que puede participar cualquier miembro de la familia, incluso los más peques de la casa”, advierten las diputadas provinciales.