Este miércoles, terminaron de derrumbar el edificio de Bv. Santa Fe y Anduiza. Allí se erigió, durante más de 7 décadas, un edificio insignia de los rafaelinos: “La Princesa”, primero, después “La Fábrica discoteca” y finalmente Oxido, Diva Satana y D’Club, todos ellos, boliches bailables. En cualquiera de los casos, todo rafaelino de más de 30 años pasó por allí. Y ese lugar le dejó un grato recuerdo.

Todo comenzó en 1947, cuando se constituyó La Princesa Sociedad Anómina, una fábrica alimenticia, destacada, principalmente por masitas, aunque también por otros rubros como los budines. Entre los accionistas figuraban rafaelinos destacados como Don Luis Fasoli, Eduardo Ripamonti, Santiago Citroni, Enrique Sabena, Pedro Remonda, entre otros. Estuvo vigente hasta que la crisis económica de 1989, hiperinflación mediante, terminó con ella.

En septiembre del año siguiente, el lugar renacía: surgía “La Fábrica Discoteca”, una sucursal de la que originariamente estaba en Esperanza y que también había puesto una pata en la noche paranaense. Sin lugar a dudas, fue un hito en la noche rafaelina.

La inauguración no fue solamente un hecho social, sino también mediático: hubo publicidades con jóvenes y hasta registros fílmicos, que aún perduran.

Dos pistas, tres barras (una cuarta afuera, de ser necesaria), una pasarela, kiosko, heladería, patio reservados.... un mundo absolutamente diferente al que vivía Rafaela hasta ese momento. Llegaron a estar presentes unas 8.000 personas.

Recitales como la de La Portuaria, Los Pericos, Diego Torres, Las Pelotas, Los Rodríguez, Los Ratones Paranoicos, Los fabulosos Cadillacs, entre otros tantos, pasaron por allí. Tal era el movimiento y el impacto que tenía, que se llegaron a sortear autos y motos para su aniversario. Las noches, posteriores al fogón y en la previa del día de la primavera, eran todo un acotencimiento.

El sistema de chequera y ticket de vaso hizo que más de uno sufriera si es que perdía alguna de esas cosas.

La crisis del Tequila terminó con La Fábrica, que fue -por poco tiempo- contemporénea a Komplot (que luego sería Mister Loco). Después, vinieron otros boliches como Oxido, Diva Satana, o D’Club. Pero ya no tenía la popularidad de antaño.

Desde hacía más de década y media que estaba cerrado. Su dueño, Luis Lagrutta, pidió demolerlo y consiguió el permiso. Gracias a la pandemia, las palas mecánicas se demoraron. Hasta que, en estas últimas horas, se nos fue un poco de historia.