El prelado sostuvo que "algunas enseñanzas cristianas quedan en el olvido, como el perdonar de corazón, retomar el diálogo, buscar amar a los enemigos, o bien, rezar por los que nos persiguen".


En su carta dominical a los fieles de la diócesis del sur de Misiones, el obispo Juan Ruben Martinez, sostuvo que para vivir como cristianos son esenciales el amor y el perdón”.

Obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez. (Misiones Online)

Martinez agregó que, por el contrario, aun quienes se denominan cristianos incumplen este precepto. “Al contrario, lo normal como tipo social es el circuito del daño, totalmente distanciado del perdón y la reconciliación”

También escribió que por eso la Iglesia Católica convoca a “una eclesiología y espiritualidad de comunión”. Se basó en el Evangelio de este domingo (Jn13,31-35) donde “el Señor nos presenta un mandamiento nuevo: “ámense los unos a los otros, así como yo los he amado, ámense también ustedes… en esto reconocerán que ustedes son mis discípulos” (Jn 13,34-35).

“Tendríamos que avergonzarnos, porque en nuestra sociedad, comunidades y familias a veces prevalece la práctica del “ojo por ojo y diente por diente”. subrayò en su mensaje.

El obispo Martìnez pidió reflexionar porque la fe cristiana “no llega a impregnar situaciones de la vida diaria”, dando lugar a los enojos, celos, envidias, aun en las familias, amistados, ámbito laborales. 

Por eso pidió que ante la falta de amor, “algunas enseñanzas cristianas quedan en el olvido, como el perdonar de corazón, retomar el diálogo, buscar amar a los enemigos, o bien, rezar por los que nos persiguen. Dichas enseñanzas son una exigencia para que el cristiano viva su fe como discipulado. Es una exigencia«crucificante» y liberadora.

Cuando somos capaces de tomar una decisión de diálogo y perdón rompemos el circuito del odio y la venganza con el arma del amor. La fe, que es un donde Dios, madura en nuestra vida cotidiana cuando en algunas situaciones vividas o decisiones que tenemos que tomar, asumimos el Evangelio del Señor.

Más adelante recordó que “el testimonio de comunión y diálogo de los cristianos también es un servicio a nuestra sociedad y cultura en donde sobreabundan las ambiciones provocadas por la fama, el poder, el dinero y la superficialidad… Esto lleva a la mezquindad, a buscar objetivos sin medir el daño que se puede provocar para lograrlos.

“Negar o distorsionar la realidad desde posturas autoritarias llevan inexorablemente al fracaso. En este domingo estamos llamados por el Evangelio que leemos al diálogo y a la comunión. Sabemos que cuando empezamos a asumir compromisos en el camino del amor a Dios y a los hermanos, generamos un horizonte de esperanza”, señaló al final. 




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