Elías y su familia, el pasado miércoles, sufrieron un doloroso golpe ante el fallecimiento de Emanuel Ovando, quien fue vocalista del grupo rosarino Sidernova. En las redes sociales familiares y amigos manifestaron sus condolencias y despidieron a este gran cantante, recordándolo como una persona que siempre tenía una sonrisa, buena onda, carisma y simpatía. El cantante murió como consecuencia de un paro cardíaco, en Rosario.

El año pasado, Ema, manifestó en su cuenta de facebook: “estoy esperando con muchas ganas volver a tocar”, y llegó el día de llegar más lejos para poder hacerlo desde un escalón más alto. Su amor por la música lo llevó a escribir hace siete años la pasión que sentía no solamente por la música, sino también por la gente: “la felicidad del músico no es constante. La felicidad del músico son momentos que alcanzan la magia en el instante y dejan huellas en el corazón para del recuerdo poder seguir adelante. Seres locos, libres, apasionados, reflexivos, contemplativos, soñadores, nostálgicos, amantes de lo que no se ve ni se toca, del ver más allá de los ojos e ir sin miedo a volar. Entregamos nuestra vida al mensaje que queremos dar, entregamos nuestra vida a la gente. Nuestra recompensa es inmensa. Por cosas como estas nací, por esto vivo, y por esto voy a morir”.

Se despide así un buen cantante, una buena persona, un buen amigo y un buen padre, ya que Ema despidió también desde esta tierra a Felipe, su hijo que con pocos meses de vida, le llevó la delantera marchando hacia el cielo.