“Escribo para no olvidar y porque estoy de paso en un universo eterno”, con esas palabras Agustín Artucio Verzeñassi del Azar da la bienvenida a quienes llegan a su perfil de Instagram Escrito por A, y posiblemente sea la mejor carta de presentación para este joven escritor que hace poco más de un año se animó y comenzó a compartir sus escritos en un espacio virtual.

365 días después el resultado es una comunidad no solo que apoya su escritura, sino que la comparte y espera cada nuevo posteo con ansías porque sabe que en esas palabras se verán reflejados a sí mismos. “Hace un año empecé a compartir mis escritos en el perfil de Instagram. Hoy publico casi todos los días y hay mucha gente interactuando; me sorprendió el resultado”, reconoce.

No solo la prosa de Agustín atrapa sino también su personalidad tan cálida y cercana; y su curiosidad incesante por seguir aprendiendo y conquistando mundos. Además de escritor es abogado egresado de la Universidad Torcuato Di Tella y columnista de Vía Paraná, donde cada domingo nos regala un relato diferente.

Durante la charla, Agustín se remonta a sus inicios y no duda en afirmar que tenía 5 años cuando las letras llegaron a su vida; “mi tía materna Mercedes escribía y tenía una máquina de escribir a la que mi hermano le decía ‘la máquina de hacer cuentos’, yo me sentaba y hacía como que escribía, jugando con las teclas. Ella fue la que me contagió el amor por los libros, fue la que me impulsó cuando era chico a leer. Con 7 años leí a Horacio Quiroga, mis profesoras me decían que eso no era para niños”.

En el colegio secundario, Agustín escribía “en secreto”, comenzó con cuentos y luego pasó al género ensayo que mantiene hasta hoy. “Tengo cuadernos llenos de escritos pero que nunca nadie leyó. Para concursos y competencias en el colegio sí participaba, una vez gané uno nacional. Pero era algo que no mostraba todo el tiempo, ni lo contaba. No es común escribir cosas de sentimientos entre los chicos”, sentencia el joven mientras rememora sus primeros años frente a las hojas en blanco.

La lectura es otro de los factores determinantes en el camino de Agustín, “siempre fui de leer muchas novelas, desde Harry Potter a Horacio Quiroga, García Márquez, pasaba por todos lados. Siempre leí de todo porque soy bastante curioso, me puse a leer también filosofía me pareció aburrido pero interesante”.

“Como una manera de desahogarme, escribir fue siempre mi lugar seguro”,  dice Agustín quien además supo dividir su tiempo en un “Triple Carrera”, que incluyó el cursado en la facultad, la escritura y su rol como jugador de Hockey, primero en el Rowing de Paraná y luego en Ciudad de Buenos Aires. De esa época recuerda que “era difícil dividir el tiempo entre las dos cosas, era mucha exigencia y demanda. En ese tiempo abandoné bastante la escritura, solo escribía cuando estaba muy sobrepasado, nunca deje de leer era una manera de escapar al resto”, cuenta a la vez que reconoce que “mientras más cosas tengo para hacer, mejor me organizo, funciono así”.

Paraná en proyección

Consultado acerca de cómo se imagina a su ciudad natal en un futuro, Agustín cuenta que hace siete años que se fue pero “siempre amé mi ciudad y le estoy muy agradecido por todo”. “Me encantaría verla mejor de lo que está y de lo que puede estar. Solo espero que crezca e innove, es una ciudad hermosa. Me parece alucinante el hecho de que descansa al lado del río. Ojalá los paranaenses podamos poner a la ciudad a la altura de lo que se merece”, reflexiona.