Desde hace algunos años en Mendoza se celebra la noche de brujas, pero quienes más se prenden son los jóvenes de la provincia. Para este festejo las personas se disfrazan de personajes de terror y en el caso de los mendocinos prefieren apostar a las clásicas mascarás de goma o plástico.

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El Día de Brujas es una excusa para muchos para salir de fiesta y para los niños para pedir dulces casa por casa. Desde el fin de semana pasado muchas fotografías de jóvenes de la provincia con un disfraz comenzaron a publicarse en las redes sociales palpitando esta celebración.

Los negocios de disfraces y de cotillón de la provincia consultados por Vía Mendoza aseguran que desde el fin de semana pasado sus ventas han aumentado en todo lo relacionado con la temática de terror.

Además, afirman que las personas no optan por disfraces completos, sino más bien por complementos para armar uno.

Lo más pedido por los mendocinos son las máscaras de terror: de monstruos, zombies y típicas caretas de fantasmas o que sean características de una serie famosa.

Como segunda opción se suelen elegir todo lo necesario para realizar maquillajes artísticos y el resto del disfraz lo complementan con ropa de salir o cotidiana.

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Las máscaras y el maquillaje artístico son de los favoritos para festejar Halloween en Mendoza.

El origen de Halloween

Las raíces de Halloween no están realmente en Estados Unidos, sino en Reino Unido que hace alusión a la víspera del día de todos los santos. El día surgió en principio por una celebración en la que se festejaba la llegada del otoño. Luego el sentido fue cambiando mientras se expandía mundialmente.

La celebración como la conocemos hoy se concretó entre 1500 y 1800. En ese tiempo las hogueras se popularizaron y las usaban para “repeler” la brujería y las enfermedades. Además, comenzó a involucrarse a los niños que iban de casa en casa cantando rimas o rezando por las almas de los muertos y a cambio obtenían pasteles que representaban la liberación de un alma del purgatorio.

Actualmente el 31 de octubre es un día festivo no religioso que cada vez gana más adeptos a los largo de todo el mundo, incluso en Latinoamérica. En los países de origen esta fecha permite un breve respiro de las normas sociales que inhiben el contacto entre extraños y une religión, naturaleza y muerte.