Debido a que el hábitat de los animales están cambiando la fauna autóctona esta comenzando a verse más seguido en las áreas urbanizadas de Argentina. En este caso un vecino de Luján de Cuyo fotografió a un zorro gris en la vía pública.

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Al parecer el animal estaba en un estado de desorientación. El hombre que lo capturo desde lejos dijo que “no sabía qué hacer”. Estos animales son víctimas de los cambios que sufren los espacios naturales en los que viven por la intervención de los humanos y esto los lleva a desorientarse.

Dentro de la fauna urbana mendocina nos encontramos con una fauna silenciosa y en general solitaria, como las serpientes, los zorros, cuyis, comadrejas o zarigüeyas que viven en comunidad. Estos animales no son “plagas” sino que pertenecen al ambiente.

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La yarará ñana es un animal autóctono de la fauna mendocina. Se alimenta de roedores y en busca de ellos ha avanzado sobre zonas habitadas del pedemonte.

¿Cómo cuidar la fauna urbana?

Desde la Dirección de Recursos Renovables de Mendoza indican que es fundamental no alimentarlos y no cambiar su dieta. “Estos animales ya tienen su dieta y no debemos alterarla porque no siempre les podemos dar de comer”, comentaron a Vía Mendoza.

Por otro lado, recomiendan cuidar los residuos de cada ciudadano para que estos animales no se alimenten de ello. Desde el ente sugieren que los alimentos de las mascotas estén dentro del hogar, ya que de otra manera pueden comer ese alimento que no está destinado a ellos.

La Dirección recomienda que no hay que asustarse ni tampoco agredirlos de ninguna manera ya que no son invasores, sino que están en su hábitat.

Desde la Fundación Cullunche afirman que son recurrentes los llamados sobre animales autóctonos en barrios cercanos al Piedemonte mendocino. Los animales que más frecuencia tienen en estos barrios son las zarigüeyas, los zorros o los murciélagos.

“Las personas llaman pidiendo que nos llevemos a los animales, pero esa es el hábitat de ellos no los podemos sacar de allí. Además, es fauna que está protegida”, indicó Jennifer Ibarra de la fundación a Vía Mendoza.

Los motivos por los que suelen hacer los llamados generalmente se deben al miedo de los propietarios a que le puedan hacer algo a sus hijos o mascotas. Otro de los motivos es porque les da pena que estén “sueltos” por el área.

“Cuando recibimos los llamados les explicamos que son parte de la fauna urbana y que las personas debemos acostumbramos a vivir con ellos”, dijo.

Además de no alimentarlos, la fundación recomienda tener a las mascotas de los hogares desparasitadas ya que los zorros, por ejemplo, pueden contraer moquillo o sarna de los perros.

La miembro de la fundación señaló que reciben cerca de media docena de llamados de ésta índole por mes. “Hay mucha gente que no les gusta que los animalitos estén cerca de sus viviendas, pero deben entender que están protegidos y está prohibido envenenarlos”, confirmó.

Los refugios de la fundación muchas veces reciben a zorros o zarigüeyas heridas por los perros de los propietarios de las viviendas. Hay que mantenerlos vigilados para evitar estas situaciones