El cuidado de nuestra piel es una parte fundamental para gozar de un bienestar pleno en nuestro cuerpo y vida. Es el único órgano que está directa y constantemente abierto al exterior. Además, nos protege de los agentes externos y nos permite la sensación del tacto.

Al ser la primera área de impacto contra cualquier superficie u objeto, es muy fácil lesionarse la piel. Diariamente padecemos de cortaduras, raspaduras y picaduras. En los peores casos podemos llegar a sufrir quemaduras, leves o de mucha gravedad.

Para recuperar la piel de todo tipo de lesiones, una mujer lujanina de 77 años produce una crema casera. Con su crema, que contiene una fórmula milagrosa, cientos de personas se han curado heridas en la piel, desde cortes mundanos a quemaduras de tercer grado. Ella se llama Doris Vázquez y asegura que la receta viene de su mamá. Desde Vía Mendoza dialogamos con ella para conocer un poco más de su historia.

La crema con su formula milagrosa

Doris asegura que su ungüento es especial para curar todo tipo de heridas en todo tipo de piel. “Desde picaduras de insectos, dermatitis de panal, a escaras, quemaduras o lesiones profundas que requieran ser tratadas por factores externos y agresivos para la piel que dañan e impiden su regeneración de manera fisiológica y natural, es ahí donde el producto actúa y repara”, nos explicó Doris.

Los resultados de la crema son reales y se puede notar aún más en los casos extremos. Doris nos comentó que muchas veces personas con daños graves en su piel aparecieran en su casa, pidiendo ayuda, y que con mucho gusto compartía su crema.

Nos contó de un caso en particular, un joven sanjuanino que sufrió la explosión de un aerosol en su cuerpo. El estallido provocó graves quemaduras en las piernas del joven. Tal era la gravedad que sus médicos estaban considerar cortar sus piernas.

Pero un familiar se enteró de la crema milagrosa de Doris, por lo que decidieron acercarse a Mendoza para intentar, como último recurso, el ungüento. El joven, atravesado por una depresión por la gran posibilidad de tener que vivir sin piernas, probó la crema. Con el tiempo, pudieron observar las propiedades restauradoras de la crema.

El antes y después, de haber utilizado la crema de Doris, de las piernas del joven sanjuanino.

De generación en generación

Si bien hoy Doris es quien produce la crema, asegura que la fórmula “secreta” no es suya. La crema fue creada en los ’40, por su madre Doris Lippi. Fue su madre quien la creó y la perfeccionó, luego de investigar y desarrollar diferentes formulaciones basadas en la fitomedicina.

¿La inspiración de la madre de Doris en inventar la crema? Una quemadura con lesiones graves que sufrió la pequeña Doris cuando tenía 4 años.

“Al acudir al hospital, el diagnóstico era desalentador, pero en colaboración con el médico aplicaron el producto que ella misma había creado, y logró que se revirtiera el cuadro en poco tiempo con una recuperación absoluta que fue sorpresa para todos”, detalló Doris.

Ese episodio fue el puntapié de Doris Lippi para comenzar un legado que hoy sigue su hija, sus nietos y bisnietos. “Mi superación fue el motor que movió a mi mamá para seguir con la investigación y desarrollar una línea de belleza saludable, sostenible, natural y ecológica”, contó Doris.

El deseo de ayudar a curar viene en los genes

Quien custodiaba la crema, luego de su creación, hace años atrás fue su inventora, la mamá de Doris. Ella solidariamente ayudaba a quienes llegaban a la puerta de su casa, sin interés monetario. Se comenzó a correr la voz y fueron muchas las personas que acudían a ella por su crema milagrosa.

Un antes y después de haber utilizado el ungüento de Doris.

Doris creció viendo a su mama ayudar a curar lesiones en la piel, por lo que luego de su muerte decidió seguir su legado: “Nunca me imagine haciendo esto, yo solo recogí el guante que ella había dejado. Siempre acompañé a mi mamá y lo llevo adentro. Mi madre ayudaba a quien lo necesitaba y sin mirar a quien”.

Ella describió a su madre como “hacedora en el arte de curar” y asegura que viene en los genes. Además detalla que es la empatía y el deseo del bienestar del otro lo que la anima a seguir produciendo la crema. “Nuestro amor está en las manos que saben curar, y en esta crema que lleva cuatro generaciones haciendo el bien, sostuvo Doris.

Hoy, la crema que heredó de su madre lleva de nombre Valca y es su hija María José y nietos quienes la impulsan para profesionalizar y distribuir la crema. Juntos están desarrollando una línea de regeneración de piel y dermocosmética que tiene como objetivo alcanzar a más personas con su fórmula milagrosa.