"Los productos que estas empresas elaboran no son de menor calidad, sino que tienen menos publicidad", dijo la directora de Fiscalización.


Hace unos días en la presentación de su libro “Sinceramente” en Mar del Plata, la ex presidenta Cristina Kirchner, hizo referencia al consumo de las segundas marcas y a modo de broma, expresó: “Ahora aparecen y proliferan marcas Pindonga o Cuchuflito que nadie conoce“. Sus dichos fueron tomados con humor por algunos, con recelo por otros, pero el tema se instaló en la agenda de los medios de comunicación. Este miércoles se conoció que en Mendoza hay al rededor de mil Pymes que abastecen a supermercados locales de segundas marcas. 

Mercedes Zuloaga, directora de Fiscalización y Control, informó: “El supermercado no tiene la hay obligación de ofrecer segundas marcas excepto que hubiese pactado Productos Esenciales. De lo que sí tiene la obligación es de comercializar productos aptos de acuerdo al Código Alimentario Argentino”. 

“Todo depende a qué se le llame segunda marca. Algunas son empresas que tienen primera marca, pero usa segundas para llegar a otros sectores. A lo mejor el producto de segunda es muy similar que el de primera, pero es más económico el envase o tiene menos publicidad.”, explicó.

“Por otro lado, están las segundas o terceras marcas de productos que no son conocidos y que son elaborados por pymes, por lo tanto es de pequeña escala. Entonces no son muy conocidos, porque es poca la producción pero no quiere decir que sea de mala calidad. Es más, hay productos de segundas o terceras marcas que son de mejor calidad que las líderes”, siguió en una entrevista con Radio Nihuil.

Todos los productos que se comercializan en góndola tienen las autorizaciones y registros necesarios, son productos que están controlados por el Estado. Están en la economía formal por lo que deben cumplir con las especificaciones de las normas establecidas”, agregó.

“Los programas de Productos Esenciales y Precios Cuidados se están respetando, también incluyen segundas marcas pero son de calidad”, cerró. 

Diferencia entre apto para el consumo y apto para comercializar 

Un producto puede ser apto para el consumo y no para comercializar. Apto para consumo es cuando no afecta la salud de la gente, pero puede no ser apto para comercializar porque no cumple con la información que debe difundir“, explicó Zuloaga.

“Por ejemplo, el puré de tomate debe ser tomate puro, pero a lo mejor lo mezclaron con zanahoria y no es que le vaya a hacer mal a la gente sino que no está cumpliendo con la denominación”, agregó. 

“Las segundas marcas han aumentado en su consumo, no tanto como dice la señora Fernández, pero sí ha aumentado un poco. La gente se vuelca a comprar productos más baratos y busca más. Es importante que el consumidor lea bien el envase y se informe sobre lo que está comprando”, aconsejó. 





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