Según la entidad, "no sólo se está pidiendo una autorización para trabajar sino que piden levantar sus persianas para que sus locales no queden cerrados por siempre".


La Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) de Mar del Plata emitió un comunicado este lunes en donde dio a conocer que le solicitó al intendente Guillermo Montenegro que “interceda ante las autoridades provinciales y nacionales para que sean aprobados los protocolos que permitan la reapertura de las actividades productivas de la ciudad”.

En tal sentido, desde la entidad señalaron que la situación “se ha vuelto dramática para aquellos comercios minoristas que desde hace casi 70 días han tenido que cerrar sus persianas. Pocas son las herramientas que ha dispuesto el Estado para hacer frente a esta situación y menos aún son los que la han recibido. Pero en cambio, sí todos han sido alcanzados por el pago de salarios, impuestos, alquileres, entre otros muchos gastos”.

“A pesar de los pedidos formales, del excelente comportamiento de los comerciantes en la prueba piloto y el compromiso de cada uno de ellos con el cuidado de la salud de toda la comunidad, las actividades productivas no han tenido respuesta del Estado provincial y nacional y, por eso han sido incitados a hacer que su reclamo sea público porque no sólo se está pidiendo una autorización para trabajar sino que piden levantar sus persianas para que sus locales no queden cerrados por siempre”, remarcaron.

Ante el cuadro de situación que afrontan, la entidad que dirige Raúl Lamacchia pidió a la comuna “que se disponga la prórroga de los vencimientos de la Tasa de Seguridad e Higiene y la eliminación de los mínimos por actividad por un plazo de 180 días, y se cobre los 50% de las alícuotas establecidas para cada hecho imponible según lo dispuesto por la Ordenanza Tarifaria e Impositiva 2020 por idéntico período”.

Desde la UCIP puntualizaron que la prolongación de la cuarentena con prohibición de la actividad comercial e industrial ha generado que el 6% de las pymes a nivel nacional hayan dispuesto su cierre definitivo, lo que implica 200.000 puestos de trabajo menos en Argentina. Existe el peligro inmediato que otros 400.000 empleos se pierdan por cierre o achicamiento del sector.




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