Desde San Juan habló aseguró que "le robaron el celular" y que el estado mental de Paula Sanchez "nunca fue bueno". Espera tranquilo el juicio y quiere que "todo termine rápido".


Patricio Pioli es el tatuador de 36 años acusado de divulgar fotos y vídeos con su ex pareja (Paula Sánchez Frega) mientras mantenían relaciones sexuales. 

El hecho conmocionó a la sociedad riojana y recién por estos días lo comenzó a conocer el país. Paula tiene 28 años, también es riojana y la única impulsora de un caso inédito en el país. Ella se convirtió en la primera mujer que logrará llevar a juicio a su ex pareja luego de que éste, viralizara videos y fotos de ellos.

En declaraciones periodísticas, Paula explicó que “con mi consentimiento, él grababa nuestras relaciones íntimas. Yo no le preguntaba para qué, confiaba en él“

La exposición a la que fue sometida la joven tuvo como desencadenante el inicio de un tratamiento psiquiátrico y psicológico por depresión y trastornos de ansiedad que aún padece. El caso está a cargo del juez Gustavo Farías y todavía no hay fecha de juicio.

Desde San Juan, Patricio Pioli brindó una entrevista al diario Clarín donde expresó que el hecho es “una experiencia de mierda, muy traumática” y que cada vez que transita por las calles de la capital riojana le gritan “asesino y violador”.

Pioli niega todas las acusaciones que le hace Sánchez Frega. Jura que él no difundió las fotos ni los videos.Me robaron mi celular en el local y alguien se está haciendo un picnic con todo esto. Mi teléfono no tenía clave porque ella me había exigido que no, para no dudar de mí. Por eso pudieron acceder al material que tenía. Por otra parte, yo soy tan víctima como ella, ¿o vos te creés que me gusta que me vean en pelotas en situaciones de intimidad? Es humillante“.

Patricio Pioli ratificó su inocencia, se mostró tranquilo y confiado ante la llegada del juicio que se estima, será este año

No entiende por qué “tanto ensañamiento, ella me quiere destruir, pero tiene que ver con su estado, no está bien“. Y se explaya: El estado mental de ella nunca fue bueno, ya que desde el día que nos conocimos… Ella -nunca la menciona por su nombre- vino a mi local a hacerse un tatuaje de Mickey en la muñeca y le vino como una obsesión y me pidió más y más, y terminé haciéndole, ¡en un día, otros 28 más chiquitos!“.

Recuerda que cuando la vio por primera vez “no estaba en sus cabales, había tomado ansiolíticos y se terminó desmayando en mi local. Yo la llevé a su casa, no la quería dejar así, y ahí empezó, digamos, nuestro vínculo. Me contó que venía de una relación complicada y que estaba mal. Y hoy, a la distancia, nuestra relación nunca fue sana, siempre predominaron la las discusiones por ridiculeces y los celos enfermizos de ella. Hasta se le había metido en la cabeza que yo transaba con las clientes a las que tatuaba“.

Un día dice que se miró al espejo y que no se reconocía, le extrañaba tanta ceguera. “¿Qué estoy haciendo? Si yo no soy así -se cuestionaba-. Estaba amargado, ya no disfrutaba con verla, me enfermé, caí en ansiedades, empecé terapia… Hasta que yo decidí terminar, porque me di cuenta de que ya no podía ayudarla más, sus problemas psiquiátricos me sobrepasaban“.

Revela Pioli que todavía la aprecia, que no quiere que se lastimen más, “porque yo estaba muy enamorado de ella, me gustaba todo, hasta que empezó a ser muy agresiva conmigo y con mis clientes. Y ya me dejó de gustar. Hasta me daban miedo sus amenazas, como que si la dejaba se iba a suicidar“.

Pioli sueña con que “todo termine rápido“. Y agrega: “Si bien soy fuerte, se me hace cuesta arriba. No tendría problemas en juntarme con ella, en pedirle perdón y que también ella me lo pida a mí. La abrazaría y le diría que me da mucho dolor y pena todo esto. ‘¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Qué pasó con nosotros?’. Quisiera llegar a un acuerdo, sin intermediarios.






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