En diálogo con Vía La Plata, el director de la Secundaria N° 49 de Altos de San Lorenzo cuenta cómo a pesar de los robos y de la pandemia logran dar continuidad a lo comunitario y a lo pedagógico.


El edificio de la Escuela Secundaria N° 49 de Altos de San Lorenzo – donde funcionan también la Escuela Primaria N° 72 y el Jardín de Infantes N° 972 – sufrió el séptimo robo en lo que va del año. En diálogo con Vía La Plata, su director, Marcos Rosenfeld, cuenta cómo impacta esto mientras intentan dar continuidad a lo comunitario y a la pedagógico en medio de la cuarentena.

Equipamiento de valor ya casi no queda en la escuela. Esta vez se llevaron cacerolas y quisieron llevarse una canaleta del techo y una bacha de la cocina”, cuenta Rosenfeld y recuerda que en el último año, robaron 5 bombas de agua y 2 tanques, por lo que se ha decidido que hasta que no vuelvan las clases no se va a poner otra bomba. “Es una situación que entristece y amarga, hay una bronca y una tristeza de toda la comunidad. Es una escuela de un sector muy castigado de la Ciudad, muy cerca hay unas cinco hectáreas de terrenos tomados, está tenso el clima en el barrio”, resume.

Si bien la escuela tenía alarma monitoreada, al estar ubicada en una zona tan abierta y descampada cuando llegaba el móvil de la policía los delincuentes se escapaban por atrás. Así, de a poco se fueron llevando computadoras, tablets, 1 proyector, instrumentos de música. A medida que se iban sucediendo los robos – que fueron 12 si se cuenta desde junio de 2019 – decidieron resguardar algunos materiales en las casas de directivos y docentes. “Tuvimos una reunión con la Dirección General de Escuelas en búsqueda de alguna solución, pero tengo entendido que hay otras escuelas que están pasando por lo mismo”, explica y asume que “hoy por hoy el futuro es incierto”.

Para la comunidad – que se apoya mucho en la escuela – el daño es enorme. En uno de los robos, se llevaron dos hornos eléctricos y dos a gas que utilizaban para la cooperativa de la escuela. “Hace 9 años empezamos a equipar y conformar una cooperativa, la armamos en torno a una panadería y la fuimos equipando, llegamos a tener cuatro hornos, una amasadora industrial, dos freezers, heladera”, cuenta Rosenfeld. Pero ya no queda nada de eso.

La matrícula de la escuela secundaria está conformada por 334 alumnos que viven en los alrededores: Altos de San Lorenzo, Arana, La Armonía, Puente de Fierro y Los Hornos. Si bien los alumnos no están concurriendo por la pandemia, la escuela sigue funcionando. El director abre las puertas martes y jueves para recibir a las familias con las que “el contacto es fluido y bastante dinámico”: algunas se acercan para recibir los bolsones de comida del SAE, otras en busca de conectividad para poder bajar las tareas que envían los profesores o para buscar las fotocopias de las tareas que los docentes elaboran semana a semana en base a un proyecto institucional.

Rosenfeld cuenta que el equipo docente está muy comprometido y gracias a eso están pudiendo dar respuestas a las necesidades comunitarias y también a las pedagógicas. Las donaciones que reciben son mayormente de alimentos y las entregan a las ollas populares que se organizan los miércoles en tres puntos del barrio. Mientras que la propuesta pedagógica – que elaboraron los docentes en forma interdisciplinaria – “está centrada más en lo emocional, es decir, utilizamos la excusa pedagógica para sostener los vínculos”, explica.

Para hacer donaciones, contactarse a través de la cuenta de facebook de la escuela: @escuelasecundaria49joseberro




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