En diálogo con Vía La Plata, el analista platense repasa el impacto de la cuarentena a tres niveles: Nación, Provincia y La Plata.


A más de un mes de iniciada la cuarentena, el economista Martín Tetaz analiza – en diálogo con Vía La Plata – el impacto que está teniendo la pandemia de Covid-19 en la Economía nacional y sostiene que es necesario reactivar las actividades que no implican tanto riesgo así como también abandonar la cuarentena en las ciudades donde no hay casos, ya que cada día que pasa “se pierde, en promedio, un 40% de la producción”.

Por otro lado, hace foco en las particularidades de La Plata y explica que al tener el Estado mucha participación en la Economía (ya que la mitad de los trabajadores platenses pertenece al sector público) no se sentirán tanto los efectos en la Economía local a corto plazo, aunque en el mediano plazo es más complejo.

A punto de cumplir 40 días de cuarentena, la actividad económica ya está mostrando su peor cara, los tipos de cambio libre se dispararon y el Gobierno recién inicia la reestructuración de la deuda. ¿Por dónde podría comenzar la recuperación de la Economía?

La Economía tiene tres tsnunamis que le entraron de lleno. El primero tiene que ver con el propio shock de la enfermedad, el que determinó el inicio de la cuarentena y derrumbó la oferta: en promedio, cada día que pasa se pierde un 40% de la producción. La única manera de recuperar eso es volviendo a la actividad, pero haciéndolo de manera inteligente: evaluando cuáles son las zonas y actividades de bajo contagio, con poco riesgo, y empezando a reactivarlas. Por ejemplo, no tiene ningún sentido que las provincias que no tienen ningún caso – como Catamarca o Formosa -sigan en cuarentena. Tampoco tiene sentido que provincias como Jujuy, Salta o Chubut, que tienen muy pocos casos y no tuvieron ninguno la última semana, sigan en cuarentena. Así como en regiones del Gran Buenos Aires que están teniendo muchos casos sí hay que seguir con el aislamiento. Con inteligencia pero hay que empezar a reactivar la actividad productiva, porque además el fisco se está quedando sin recaudación de impuestos, por lo tanto tiene que recurrir a la emisión monetaria, ya van dos meses consecutivos en los cuales hay más emisión que recaudación prácticamente. El Banco Central le transfirió al Tesoro 205 mil millones de pesos en marzo y 210 mil en lo que va de abril y eso es más que la recaudación de IVA y Ganancias juntas. No hay más margen, se está llegando al límite de lo que puede emitir el Banco Central de acuerdo a su Carta Orgánica. Hay que empezar a reactivar, volver a la actividad siempre con prudencia y dispuestos a volver a cerrar si la cosa se complica.

El segundo shock es el de demanda. Por el freno de la actividad, un montón de sectores se quedaron sin ingresos – trabajadores autónomos, cuentapropistas, monotributistas, comerciantes – por lo cual dejan de consumir. Esto el Gobierno nacional está tratando de compensarlo con medidas como el Ingreso Familiar de Emergencia, que van en el sentido correcto pero son insuficientes. Como no tienen acceso al crédito – como sí tiene Perú o Chile u otros países de América Latina – esas medidas tienen que ser muy modestas. Pensemos que el IFE es la mitad en monto de lo que está transfiriendo el gobierno de El Salvador a su población informal. Estamos comparando con un país pobre de América Central. El gobierno está haciendo lo que puede pero no tiene muchas herramientas para hacerlo.

Por estos dos shocks que menciono, muchas empresas tuvieron que cerrar las puertas. Esta es la tercera ola. El gobierno tiene también medidas para estos sectores: como los créditos a tasa 0% para monotributistas y autónomos y los créditos a tasas de 24% para Pymes. Pero otra vez son insuficientes, porque no tiene moneda y no puede hacer una política monetaria expansiva como otros países del mundo lo están haciendo. Así, cada empresa que se funde es un trabajador que se queda sin ingresos y hay otra ola de caída de ingresos por culpa del cierre de empresas y comercios, que va más allá del cierre dispuesto por la cuarentena, que tiene que ver con el derrumbe de la actividad global y con que no pueden seguir trabajando.

– La Provincia de Buenos Aires también inició su negociación de deuda. ¿De qué factores dependería el éxito de esta negociación?

La reestructuración de la Provincia depende crucialmente del éxito de la reestructuración nacional. En líneas generales, la propuesta de la Provincia es mucho más atractiva que la propuesta de Nación, con lo cual si los acreedores aceptan la de Nación es probable que acepten la de la Provincia también.

– Teniendo en cuenta las particularidades económicas de La Plata, ¿cómo ve que está afectando y cómo cree que afectará la cuarentena y la crisis previa?

En el total de la Economía, 2 de cada 3 trabajadores están en el sector privado y uno en el sector público. Esa proporción en La Plata es 50 y 50: hay mucha participación del sector público. Esto en el corto plazo es mejor porque, de alguna manera, es gente que conserva su ingreso. En el mediano plazo, es más complejo porque tanto la Provincia como la Ciudad se quedaron sin recaudación y, por lo tanto, van a tener serias dificultades para pagar salarios y pagar proveedores. De hecho a los proveedores ya están empezando a pagarles con bonos de algún tipo y éstos empiezan a tener problemas en las cadenas de pago. La Ciudad entonces va al ritmo de la Administración Pública en general: mientras las financias provinciales y municipales resistan, los ingresos de la Ciudad pueden resistir y entonces no se producen estos shocks que tienen que ver con la caía de los ingresos de la población y con el cierre de empresas. Por supuesto hay empresas y comercios muy complicados en La Plata, pero es mucho menor el impacto en la Economia al que se produce en ciudades como Bahía Blanca y otras de la Provincia donde hay menos peso del Estado.

– ¿Qué puede hacer el intendente Julio Garro para atenuar las consecuencias de la crisis en la economía de La Plata?

Yo creo que lo que puede hacer el Intendente es trabajar junto con el Gobernador para protocolizar la mayor cantidad de actividades que sea posible, para volver a la normalidad lo más pronto posible. La Ciudad necesita protocolizar urgente actividades ligadas a la construcción, actividades que no requieren mucha aglomeración de personas ni el uso intensivo del transporte público, esas podrían volver a funcionar con relativa normalidad siempre con los riesgos y los cuidados del caso. No es mucho más que eso lo que puede hacer el Intendente porque insisto: las herramientas más fuertes que están usando en todo el mundo para palear un poco los efectos de esta crisis tienen que ver con la política fiscal y monetaria que está en la cabeza de los gobiernos nacionales, los gobiernos locales es poco lo que pueden hacer. En todo caso, la discusión en cuanto al impacto en las empresas puede ser si otorgar a algún tipo de micropymes la eximición de impuestos en lo que resta del año, como un primer gesto de colaboración en la reconstrucción de la Ciudad, ya que eso no tiene tanto impacto en la recaudación y sí lo tiene en la posibilidad de que vuelvan a la actividad muchas micropymes. Pero hay que ver qué espalda financiera tiene el Municipio, seguramente no la tiene.




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