Viven en zona rural sin agua potable y corriente eléctrica.


Juana Centurión, de 64 años, y su esposo Bartolomé Benítez, de 70 viven solos en una zona rural de Wanda. Todos los días Juana vende choripanes cerca de un supermercado en el centro de la ciudad y con el poco movimiento a causa del aislamiento sus ventas disminuyeron notablemente.

No tienen agua potable de red y tampoco energía eléctrica. Todas las mañanas se levantan a las 5 y caminan alumbrados por una linterna unos tres kilómetros hasta la ruta, donde la mujer toma un colectivo que la lleva al centro de Wanda. Allí con una parrilla vende choripanes Con la plata que logra compran medicamentos y la comida del día. Actualmente necesitan una garrafa, un colchón de dos plazas y maderas para cerrar la cocina que está al descubierto. La pareja además cultiva algunos productos en su tierra para poder subsistir.

  Desde la Fundación Por la Sonrisa de los Niños, una organización sin fines de lucro de Puerto Esperanza piden la colaboración de los misioneros. Pueden comunicarse al Facebook “Por Una Sonrisa” o al teléfono 03757-15-528872 (Pamela).




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