La profesional de la salud de la ciudad de Gualeguay, relató la difícil situación sanitaria que viven cada día en el Hospital San Antonio de la localidad entrerriana.

“La situación ha llegado a un límite que sabíamos por cómo venía la cosa, que en algún momento íbamos a atravesar, sin darnos cuenta por el trajín diario de unas guardias muy intensas que venimos padeciendo, donde no nos alcanza el tiempo ni las manos, ni nada para poder cumplir al máximo la labor, con compañeros aislados, con los que quedamos tratamos de tapar todos los agujeros que van surgiendo, no damos más, pero seguimos firmes porque la idea no es aflojar por más que el alrededor afloje, la vocación está, la mente se mantiene firme en salvar a los más que podemos, el COVID no da tregua se lleva a su paso familia enteras, dejando una desolación tremenda un vacío enorme un sinfín de preguntas sin respuestas, el momento que hablábamos a llegado”.

El tan temido: “va a llegar un momento en el que nos vamos a contagiar todos”, y lamentablemente está ganando este dicho un lugar entre nosotros sigiloso sin respiro, hoy más que nunca el personal de salud más unido que nunca en esta lucha invisible para algunos, muy visible para nosotros, con miedo cansados pero enteros!.

“Enterarte que tu compañero dio positivo no da lugar a la risa, se hace un silencio terrible que hasta hace ruido, los ojos se te llenan de lágrimas, pero debemos mostrar fortaleza, y como hormigas trabajamos incansables, y damos la mayor entrega, últimamente en la Sala, la muerte joven, el contagio de gente joven está presente, y nos aterra, la vacuna creo, la salvación,... virtud de unos pocos, cuestiones políticas donde no quiero ahondar, solo vivo lo que acá vivimos, es tan triste ver o escuchar el desgarrador llanto de un familiar, y no poder abrazar contener de cerca, acá todo es de lejos con la mayor distancia posible, solo, con unas antiParras empañadas , que dejan mezclar alguna lágrima que no se puede contener!.

Soportamos todo, debemos mostrar fortaleza acá y en nuestra casa que al llegar debemos decir que esta todo bien de la cara para afuera, pero en nuestra mente esas imágenes dan vuelta ferozmente. Nos enseñaron a no involucrarnos, aunque esta es una vocación de servicio, no llore jamás delante de un paciente o de un familiar, pero decime como hago cuando por ejemplo entre todo la muerte es joven, uno tolera muchas cosas, pero la muerte joven no tiene explicación, no está en la cabeza procesarlo, pero acá estamos conteniendo sin abrazar, solos, aislados al lado de su cama, agarrando una mano con guantes, vestidos de astronauta.

Hoy, en estos días la angustia nos invade la sala, a mis compañeros de UTI, enfermeros, a los de siempre a los de antes, a los de otras salas que han brindado su apoyo cubriendo lugares momentáneamente, a las mucamas, los médicos, RX laboratorio a todos los que representamos al hospital en sus diferentes rubros les deseo un poquito más de fuerzas!.

Es el testimonio de una, de las tantas profesionales entrerrianas que viven en cada centro apuntalando y esforzando para salvar vidas en medio de la segunda ola del COVID-19.