10 de septiembre: día para hablar de los derechos y la atención efectiva y oportuna de la salud mental.


Cada 10 de septiembre, se conmemora el “Día Mundial de la Prevención del Suicidio”, una de las problemáticas epidemiológicas de salud metal prevalentes en la sociedad argentina, en función de lo cual, desde hace aproximadamente una década se ha colocado en la agenda pública, la necesidad de abordar mediante políticas sectoriales e intersectoriales la problemática de los padecimientos mentales.

La Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 constituye una norma que garantiza el derecho de todas las personas a la atención efectiva y oportuna de la salud mental, reconociéndose a la persona con padecimiento psíquico como un sujeto de derecho y planteando una modalidad de abordaje comunitario e integral.

En base a ello, se conceptualiza a la salud mental como un proceso determinado por múltiples componentes, históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y atención implican una dinámica de construcción social diferente, basada en la concepción de los derechos humanos y sociales de toda persona.

Este reconocimiento implica la promoción de la salud mental, la prevención y atención de padecimientos mentales, la participación comunitaria y la detección y el abordaje de los determinantes sociales de la salud.

Desde la Secretaría de Gobierno de Salud se propone un Modelo de Atención que aborde efectivamente los problemas de salud mental de nuestro país, acorde a los lineamientos de los organismos internacionales y la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, de un modo respetuoso y promotor de los derechos de las personas, familias y comunidades, en pos del real y efectivo acceso a las prestaciones de salud mental que requiera. Se trata de un modelo basado en la promoción de salud y cuidados, la prevención, la atención y la rehabilitación psicosocial; un abordaje comunitario, integral, interdisciplinario e intersectorial, centrado en las personas y en el ámbito territorial mismo donde desarrollan su vida cotidiana.

El conjunto de normas promulgadas en los últimos años que terminaron de consolidar el proceso de transformaciones en las prácticas de salud mental, comprenden entre otras a: Ley Nacional Nº 24.788 de prevención y lucha contra el alcoholismo; Ley Nacional Nº 26.061 de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes; Ley Nacional Nº 26.529 de los derechos del paciente; Ley Nacional Nº 26.378 de ratificación de la convención sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Es precisamente a partir de este marco político-institucional que se posibilita repensar los aspectos relativos a las políticas públicas que atañen a la problemática del suicidio en nuestro país.

La accesibilidad de la ciudadanía a la Red de Atención Primaria, hace que ésta constituya comúnmente el primer contacto con el sistema sanitario ante cualquier problema de salud. Del mismo modo, debido a que el personal se encuentra en estrecha relación con la comunidad, es generalmente valorado como cercano y comprometido, proporcionando así un excelente canal de enlace entre el primer nivel de atención y el sistema de atención especializada.

Precisamente debido a esta particularidad de los profesionales, es que quienes la conforman ocupan un lugar privilegiado para la detección temprana del riesgo suicida.

Los profesionales de Atención Primaria, dada su perspectiva de anclaje territorial, suelen tener un conocimiento integral de las personas que atienden, así como de su entorno familiar y social. Son aquellos en quienes los pacientes depositan su confianza, estableciendo un vínculo terapéutico más profundo.

Por todo lo mencionado, es que estas figuras ocupan un lugar clave tanto en la detección del riesgo como en el seguimiento de los pacientes con ideación y/o tentativas de suicidio, y de sus redes familiares y afectivas.

La Atención Primaria de la Salud ha sido definida en la Declaración de Alma-Ata, como “la atención sanitaria esencial basada en métodos y tecnologías prácticos, científicamente fundados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad mediante su plena participación y a un costo que a comunidad y el país puedan soportar en todas y cada una de las etapas de su desarrollo con un espíritu de autorresponsabilidad y autodeterminación”.

Así, la atención primaria forma parte integrante tanto del sistema nacional de salud (del que constituye la función central y el núcleo principal), como del desarrollo social y económico global de la comunidad.

Es el primer nivel de contacto de los individuos, la familia y la comunidad con el sistema Nacional de salud, acercando la atención de la salud al máximo posible al lugar donde las personadas viven y trabajan, constituyendo el primer elemento de un proceso de atención sanitaria continuada.

Los efectores del primer nivel de atención con Equipos de Salud Mental deben:
Brindar atención
Sostener los tratamientos y asegurar continuidad de cuidados Promover prestaciones de tipo grupal y/o comunitarias
Coordinar con el equipo tratante para los procesos de externación de los usuarios de Salud Mental en situación de internación Participar en la identificación de los sistemas de apoyo comunitarios Sostener actividades en dispositivos habitacionales, en especial de medio camino y centros de Salud Mental.

El fenómeno del suicidio es siempre complejo y multicausal; en él se solapan numerosos factores de riesgo que, junto a los factores de protección, determinarán la vulnerabilidad y/o la competencia del individuo en relación a su capacidad de dar respuesta a lo que le sucede.

Las estrategias de prevención deben centrarse precisamente en el abordaje de esas vulnerabilidades, apuntando a disminuir los factores de riesgo, incrementado la competencia y favoreciendo los factores de protección. Los abordajes entonces, para apuntar a cierta perspectiva de éxito, deben ser integrales, coordinados, multidimensionales e interdisciplinarios.

El primer nivel de atención desde sus intervenciones a través del equipo de salud mental, no sólo brinda atención sino que también acompaña el sostenimiento de los tratamientos y posibilita la continuidad de los cuidados, promoviendo prestaciones que estimulen lo grupal, trabajando en la identificación de los sistemas de apoyo comunitario.

Factores de Riesgo
​ Se trata de un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores tanto sociales, familiares, educativos y económicos, como los relacionados a la salud física y mental individual, e incluso las problemáticas de consumo de sustancias.

El nivel de riesgo aumenta proporcionalmente con el número de factores presentes, aunque algunos tienen un peso específico mayor que otros, siendo la presencia de padecimiento de salud mental el factor de riesgo más influyente, tanto en la ideación suicida como en el suicidio consumado.

Qué hacer:
Estar presente; acompañar; escuchar atenta y respetuosamente Mostrar empatía, intentar comprender los sentimientos ajenos Transmitir mensajes verbales y no verbales de aceptación y respeto Expresar respeto por sus opiniones y valores personales
Hablar honesta y genuinamente; demostrar interés, preocupación y calidez
Centrarse en sus sentimientos
Tomar en serio las amenazas
Hablar abiertamente de sus ideas
​Conocer los motivos que le llevan a desear acabar con su vida y ayudar en la búsqueda y construcción de alternativas.

Viabilizar la idea de que las crisis son pasajeras, no permanentes, y que por este motivo no son momentos de tomar decisiones.

Qué no hacer:
No juzgar a la persona
No minimizar sus ideas
No interrumpirle con demasiada frecuencia
No escandalizarse por las verbalizaciones que realice
No emocionarse en exceso, perdiendo el control en la interacción
No trasmitir poca disponibilidad (prisa, estar ocupado/a, distraído/a…)
No ser condescendiente
No realizar comentarios indirectos o poco claros
​No hacer preguntas tendenciosas.

Mitos e ideas erróneas sobre la persona con ideación suicida
1. El que se quiere matar no lo dice. Este criterio conduce a no prestar atención a las personas que manifiestan ideas suicidas o amenazan con quitarse la vida.

CRITERIO CIENTÍFICO: De cada 10 personas que se suicidan, 9 de ellas hablaron de sus propósitos o dejaron entrever sus intenciones.

2. El que lo dice no lo hace. Este criterio minimiza las amenazas, que pueden ser consideradas erróneamente como chantajes, manipulaciones o alardes.

CRITERIO CIENTÍFICO: Toda persona que concretó un suicidio expresó previamente con palabras, amenazas, gestos o cambios de conductas lo que pretendía.

3. Los que intentan suicidarse no desean morir, sólo hacen el alarde Este criterio condiciona una actitud de rechazo a quienes atentan contra su vida, entorpeciendo la ayuda que necesitan. – CRITERIO CIENTÍFICO: Aunque no todos los que realizan intentos de suicidio desean morir, es un error tildarlos de alardear, pues son personas a las cuales sus mecanismos de adaptación y respuesta les han fracasado y no encuentran alternativas.

4. Las personas que hablan acerca del suicidio no se hacen daño pues solo quieren llamar la atención
​- CRITERIO CIENTÍFICO: Toda amenaza de daño a si mismo se debe tomar en serio.

5. El suicidio es siempre impulsivo y ocurre sin advertencias
CRITERIO CIENTÍFICO: El suicidio puede parecer una idea impulsiva, pero la mayoría de las personas que presentan ideación suicida y/o lo concretan, dan algún tipo de señal previa acerca de sus intenciones de hacerse daño.

6. Los suicidas de verdad están decididos a matarse
CRITERIO CIENTÍFICO: La mayoría de las personas con pensamientos suicidas comunican sus pensamientos por lo menos a una persona, lo cual es prueba de ambivalencia, no de intención irrevocable de matarse, ni de intentos encubiertos de que ello sea evitado.

7. Cuando un individuo da señales de mejoría o sobrevive a un intento de suicidio, está fuera de peligro. –CRITERIO CIENTÍFICO: Uno de los momentos más peligrosos es aquel inmediatamente después a la crisis, cuando la persona está particularmente frágil y vulnerable.

8. El suicidio es siempre hereditario.
CRITERIO CIENTÍFICO: No todo suicidio se puede relacionar con la herencia, no obstante lo cual es real que el historial familiar de suicidio es factor de riesgo importante en el comportamiento suicida, particularmente en aquellas familias en las que la depresión aparece en más de un caso.

9. Las personas que se suicidan o lo intentan siempre tienen un trastorno mental.
CRITERIO CIENTÍFICO: Si bien el número de suicidios es mayor en personas con trastorno mental, no es condición, ya que hay variedad de casos en los que no había ningún antecedente de trastorno mental evidente.

10. Hablar del suicidio con una persona en riesgo puede incitar a que lo realice.
CRITERIO CIENTÍFICO: Hablar de suicidio con la persona en riesgo, reduce el peligro de cometerlo y puede constituir quizás la única posibilidad de apertura que ofrezca el sujeto.

11. Los suicidas son individuos peligrosos, pues igual que atentan contra sí mismo pueden atentar contra los demás.
CRITERIO CIENTÍFICO: El suicidio es un acto autoagresivo, en el que el sujeto vierte contra sí mismo los impulsos destructivos.

Toda persona antes de cometer un intento de suicidio evidencia una serie de síntomas que, de ser detectados a tiempo, pueden ayudar a evitar el suicidio. Algunas de las señales de alarma con: aislamiento, persistencia de ideas negativas, desesperanza, llanto descontrolado, retraimiento de los sentimientos, inhibición de la agresividad (la cual ya no es dirigida hacia otras personas, reservándola para sí), súbitos cambios de conducta y existencia de fantasías suicidas.

Las personas que intentan suicidarse no son cobardes ni valientes, sino personas que sufren. Hablar sobre suicidio reduce la posibilidad de cometerlo y puede ser una oportunidad para ayudar a quien está padeciendo.

En la ciudad de Gualeguaychú el Primer Nivel de Atención de Salud se organiza a través 8 centros de salud e integración comunitaria, los cuales cuentan con Equipos interdisciplinarios de Atención en Salud Mental conjuntamente con el Hospital Gualeguaychú que brinda atención en salud mental actualmente en forma remota (telefónica) debido a la pandemia por Covid-19, siendo los números de contacto: 03446-668505 y 03446-323112




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