En esta Semana Santa, la consigna es sabor y practicidad. Jimena Monteverde compartió su versión de las clásicas empanadas de vigilia, una receta que no solo cumple con la tradición de evitar las carnes rojas, sino que recupera ese contraste agridulce tan característico de nuestra gastronomía: el acabado con azúcar por encima.
Utilizando productos de la línea Dia, la cocinerademuestra que se puede lograr un relleno jugoso y una masa crocante sin complicaciones, ideal para resolver el almuerzo familiar en pocos minutos.
Así quedan las empanadas con esta receta.(Captura)
Los ingredientes para hacer las empanadas de vigilia
Para una docena (o más) de estas empanadas, vas a necesitar:
2 latas de lomos de atún
1 cebolla grande
1/2 morrón rojo
1/2 taza de puré de tomate
Sal
Pimienta
Pimentón
Unas hojitas de laurel para aromatizar el salteado
2 paquetes de tapas de empanada (podés elegir criollas o de hojaldre para mayor crocantez)
1 huevo batido
Azúcar para espolvorear
En simples pasos, se puede recrear un plato tradicional con pocos ingredientes.(Captura)
El paso a paso con el secreto del sellado de las empanadas de vigilia
Saltear la cebolla y el morrón bien picaditos en una sartén con un chorrito de aceite.
Sumar el laurel para que suelte su perfume.
Incorporar el atún al natural y el puré de tomate.
Condimentar con sal, pimienta y pimentón a gusto.
Revolver bien y dejar que se cocine unos minutos hasta que los sabores se integren. Tip: Dejar enfriar el relleno antes de armar para que la masa no se humedezca.
Un secreto de esta receta es unir dos tapas juntas para darle más cuerpo a la empanada. Rellenar generosamente el centro.
En lugar del repulgue tradicional, Jimena propone cerrar y presionar los bordes con la ayuda de un bol o cuenco boca abajo. Esto genera un sellado prolijo y evita que el relleno se escape.
Colocar las empanadas en una placa, pincelalas con huevo batido y espolvorealas con azúcar.
Llevarlas al horno hasta que la masa esté dorada y el azúcar se haya caramelizado levemente.
Esta costumbre, muy arraigada en las provincias del norte y en las recetas de herencia española, ayuda a realzar el sabor del pescado y crea una costra crocante que contrasta con el relleno salado y especiado. Es, sin dudas, el sello que distingue a una verdadera empanada de vigilia casera.