El aniversario del inicio de la cuarentena es tiempo para pensar y reflexionar sobre todo lo que atravesamos como comunidad en Córdoba, donde el caso de Solange Musse fue uno de los que marcó este tiempo entre el dolor y la indignación por la manera en que las autoridades impidieron un abrazo entre su hija y el padre.

Con todo el dolor presente como el primer día, y mientras espera que la Justicia establezca las responsabilidades, Pablo Musse rompe su silencio y dice que “si no es en campaña, a ningún político le interesan estos casos”, comentó a El Doce.

Sobre aquel trance en cercanías de Huinca Renancó, donde le impidieron entrar a la provincia de Córdoba, Musse relató que “nos hicieron los hisopados. El de ella (por la tía de Solange) dio negativo, pero me dijeron que el mío fue ‘dudoso’. Entonces me hicieron otro, y volvió a dar ‘dudoso’”, señaló.

Sin poder continuar el viaje con destino a Alta Gracia donde su hija esperaba darle el último abrazo, la pesadilla continuó: “nos acompañaron ocho móviles policiales por toda la ruta hasta Neuquén. Los policías me decían que no me podía bajar ni en las estaciones de servicio a comprar comida”, reclamó.

Con la angustia a cuestas en un momento que nadie quiere vivir, también tuvieron que soportar algunas humillaciones porque no les permitían ingresar a baños en las estaciones de la ruta, “tuvimos que hacer nuestras necesidades en el campo, en el medio del camino”, denunció.