La familia de la adolescente asesinada en Villa Azalais pide justicia pero saben que nada les devolverá a su hija.


El dolor es inmenso y atraviesa a una familia de barrio Villa Azalais, escenario de la crueldad impune que despliegan los delincuentes en esta Córdoba desprotegida, donde la vida no tiene valor para los maleantes.

Sin consuelo ante la muerte de su pequeña hija de apenas 14 años, Vanesa sabe que nada, ni siquiera una sentencia del juez, le devolverá la vida y ya nunca serán lo que eran hasta antes del lunes fatal: “nos destruyeron la vida para siempre”, expresó en diálogo con el diario La Voz, este viernes, en el final de la peor semana.

Junto con ella, en cada momento está Cristan, su pareja y padre de “Lori”, que tampoco encuentra consuelo y dice “ni a un animal se lo mata como mataron a nuestra hijita. Y todo por un celular maldito, un celular… Ojalá que se haga justicia por ella, aunque nadie nos la va a devolver”, sostuvo.

En la vereda de la casa de sus abuelos, Loriana jugaba con su hermanito de nueve años cuando fue abordada por dos motochoros que le apuntaron con un arma.

Espantada, intentó refugiarse en la casa y fue entonces que los asesinos le disparon por la espalda, un tiro en su cabeza.

Ya tirada en el piso y agonizante, con total frialdad y ratificando su desprecio por la vida humana, uno de ellos se agachó y recogió el celular de Loriana, que horas más tarde habrían intentado vender a un reducidor de cosas robadas, a muy pocas cuadra del lugar de su horrible fechoría.

Por este hecho han detenido a tres muchachos mayores de edad, dos serían los asesinos y un tercero ocuparía el lugar de encubridor.

Los detenidos son de un barrio vecino a Villa Azalais y han sido identificados como Alan Osvaldo Abregú Valverdi, de 24 años, y Diego Silva, de 23, (imputados como supuestos autores de homicidio en ocasión de robo) y Kevin Rubén Márquez, de 23 (imputado por encubrimiento agravado).

Por su parte, el abogado de la familia Tissera, Carlos Nayi, pedirá el cambio de la carátula para reclamar la pena de prisión perpetua.




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