La Municipalidad de Córdoba realizó el pedido, en línea con lo planteado por el Gobierno nacional. La iniciativa fue presentada al COE para que sea sumado al protocolo de movilidad, con el fin de desalentar el uso del trasporte público.


Para evitar que el incremento del número de pasajeros en el transporte urbano de Córdoba, la Municipalidad de Córdoba solicitó este martes a los responsables de industrias y fábricas radicadas en la ciudad que generen acciones para garantizar el traslado de sus trabajadores desde sus hogares hasta los puestos laborales y viceversa.

A causa de esto, se abrió una instancia de trabajo con el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), así como con los integrantes de la Cámara de la Construcción, la Unión Industrial de Córdoba y la Agencia para el Desarrollo Económico de la Ciudad de Córdoba (Adec).

Llaryora.

El intendente de la ciudad Córdoba, Martín Llaryora, se puso al frente de las reuniones que se realizaron en el Palacio 6 de Julio tendientes a acordar un futuro protocolo de movilidad de los empleados. En estas reuniones también participaron el secretario de Movilidad Urbana, Marcelo Mansilla; de Gobierno, Miguel Siciliano; de Salud, Ariel Aleksandroff; y de Desarrollo Urbano, Daniel Rey.

Desde el municipio deslizaron que “es imperioso que los trabajadores de los diversos rubros que se reincorporan a la actividad laboral se trasladen desde sus hogares a sus puestos de trabajo y viceversa, evitando así el uso del transporte urbano. El municipio busca evitar que, ante la reapertura de los sectores productivos, más usuarios se agolpen al transporte público”.

La preocupación de las autoridades municipales está asentada en el incremento sostenido del corte de boleto desde abril pasado. Incluso, hay pasajeros que abordan el colectivo sin el permiso correspondiente de movilidad.

El municipio capitalino ratifica su postura de desalentar el uso del transporte urbano ya que es un potencial foco de contagio del Covid-19, a la vez que reitera a los pasajeros la prohibición de viajar parados, el uso obligatorio del tapaboca, la apertura de las ventanillas del colectivo y respetar el no uso de los asientos bloqueados”, se explicó desde la Municipalidad.

Además del aumento de pasajeros, en los controles municipales se demostró que no todos los usuarios abordan el colectivo por la puerta trasera y que, en muchos casos, se ocupan todos los asientos, cuando sólo están habilitados los de las filas individuales y los dobles, de manera intercalada y con una persona por fila.

Los operativos de controles son realizados por los mismos funcionarios de Movilidad Urbana y por la Dirección de Control de Movilidad, aunque en esta repartición no suman más de 20 los inspectores en los distintos turnos que deben supervisar la flota.

Pese a estas órdenes de servicio dispuestas desde la Municipalidad a las empresas de transporte, desde abril los usuarios sostienen quejas por las largas esperas en las paradas, además de coches con pasajeros que viajan parados y no respetan la distancia de dos metros en el interior de las unidades. Sobre esto, también la Unión Tranviaria Automotor (UTA) planteó la imposibilidad de que sean los choferes los que ejerzan el poder de policía respecto del ingreso de los pasajeros en las unidades.

Ante esta situación, la Secretaría de Movilidad Urbana municipal debió solicitar asistencia a la Policía para el control de los permisos para viajar, así como impedir la proximidad de las personas en las paradas como en el interior de los colectivos.



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