Los conceptos que coinciden entre carlospacenses que iniciaron una carrera en un año inédito. Y la respuesta que una de las entrevistadas se atrevió a decir.


La pandemia de Covid-19 arribó en marzo a nuestro país, y con ella, innumerables vivencias que debieron ir adaptándose conforme las políticas sanitarias fueron evolucionando y según transcurrían las semanas.

Hoy, a 146 días del inicio de la cuarentena -la cual continúa siendo la medida prioritaria- indagamos sobre el estudiante universitario, puntualmente, aquel que con todas las expectativas y fuerza de voluntad, inició este año la facultad, el terciario, tanto en la gestión pública como privada: sus pros y contras de una educación virtual que dicen, “llegó para quedarse”.

VíaCarlosPaz consultó con alumnos de diferentes edades pero con el mismo contexto: primer año de Educación Superior. Y frases como: “Al principio me costó bastante”. “Me tuve que sentar a estudiar cada herramienta online, porque no tenía idea”. “El no tener que viajar a diario es un beneficio”; ó “ya me acostumbré a estudiar de este modo, ahora quisiera seguir así”, fueron algunas de las que más se destacaron.

Estudiar y el trabajar desde casa, la realidad que resalta en este 2020.

“De la situación general y del contexto mío personal e individual, uno de los contras es la incertidumbre, al menos yo necesito tener como un tiempo para ver cómo podemos cambiar la llegada al aula (…) Noto esa necesidad de contacto, no sólo como maestra sino como estudiante“, comienza diciendo uno de los factores que Karina Arzuaga lo vive como un “contra”, quien es docente del Nivel Inicial y estudiante de primer año del Profesorado de Educación Especial en la Universidad Provincial de Córdoba, a quien el trabajar y las prácticas en el aula, con ese contacto directo y cotidiano con el alumno, le resulta “irremplazable”, uno de los factores que a su ver, más le preocupan a la hora de proyectar su carrera.

En cuanto a los pros, esta vecina de Villa Carlos Paz de 44 años, que vive junto a sus hijos adolescentes, nos cuenta: “El beneficio de no tener que viajar dos horas hasta la facultad. Eso me parece una gran ventaja, no sé si hubiese podido para tanto”, reflexiona Karina quien además destaca que la virtualidad también otorga “un poco más de libertad” en cuanto a horarios y a la organización de los propios tiempos.

Indefectiblemente uno hace la pregunta y el entrevistado elige por cuál de las consignas quiere comenzar, pero la mayoría inició por “los contras”, destacando y coincidiendo en términos como “incertidumbre”, “desventajas tecnológicas”, “falta de contacto directo”, ó “carencia de reciprocidad inmediata”.

En este sentido, Mariel Aguirre, mamá de cuatro niñas de entre 10 y 17 años, que encontró en el estudio esa arista esperanzadora apostando a un futuro personal mejor, nos cuenta que para ella iniciar Tecnicatura Superior en Turismo este 2020, fue un verdadero desafío, destacando la fluctualidad con la que la institución se adaptó a la nueva e inesperada “modalidad de cursado a distancia, algo que ello no dictaban”, nos dice.

Añadiendo como algo positivo que “los profesores se esmeran por cumplir con todos los planes de estudios que estaban previstos. Mantienen contacto directo con los estudiantes a través de clases virtuales, Classrroom y por WhatsApp”.

Pero también enfatizando y coincidiendo con todos, en que “se pierde ese contacto directo con los compañeros y profesores que nos brinda el aula. Las clases virtuales nos ayudan mucho pero tenemos menos horas cátedra que si asistiéramos al Instituto, y la verdad, es que no es lo mismo“, dice esta estudiante carlospacense, madre y trabajadora de 35 años, a quien también le preocupa la capacitación práctica en un rubro imprescindible para Villa Carlos Paz, el turismo.

La virtualidad como la herramienta fundamental en este 2020.

Las respuestas fueron contadas de diversas maneras pero siempre encausadas tras las mismas premisas: incertidumbre, readaptación, desventajas tecnológicas, falta de contacto humano y falta de respuestas inmediatas; temores puestos en un futuro incierto en cuanto a estudio de campo y en prácticas que para muchas carreras son prioritarias.

En este sentido, Mélanie, una joven de 27 años, en pareja y con un hijo pequeño, nos aportó que al principio le costó mucho adaptarse a la nueva modalidad virtual, pero agregó algo que otros no mencionaron: “En la salud me afectó bastante porque tuve que empezar fisioterapia porque estar todo el tiempo en la compu, me afectó todo lo que es cervical”, destacó la joven quien también cursa un profesorado en la Universidad Provincial de Córdoba.

No es lo mismo la presencialidad a estar sola tratando de leer a través de una pantalla, con textos, con consignas y sin tener la posibilidad de preguntarle a tu profesora, porque a veces te contestan a los tres días“, añadió Mélanie en cuanto a “los contras” de este inicio de carrera en plena pandemia.

Coincidiendo, una vez más, en que el beneficio se ve en los tiempos que ella misma puede manejar, adaptándolos a sus propias necesidades y compromisos cotidianos, y ahorrándose en viaje. Pero añadiendo algo que hasta el momento nadie se atrevió a decir: “A mí me gusta más así, más lo virtual que lo presencial. Prefiero mil veces hacer las cosas desde mi casa que recorrer toda una distancia hasta la facultad, me gusta más y ya me acostumbré a estudiar así”, completa Mélanie quien le dedica un tiempo importante del día a la educación primaria de su pequeño hijo.

En conclusión, la modalidad virtual resultó ese “manotazo de ahogado” que se fue reformulando y como uno de los entrevistados nos dijo, “se fue metamorfoseando” con el correr de las semanas. Y a cinco meses de esta tan mencionada “nueva normalidad”, como dijimos, son diversas las formas de expresarse pero las premisas continúan siendo las mismas.

Foto de portada: imagen ilustrativa.




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