El viaje inició el 3 de marzo y debido a la pandemia, quedaron a la deriva en pleno mar. El testimonio de su hija Mónica en diálogo con VíaCarlosPaz.


Un matrimonio carlospacense junto a otros 1600 argentinos quedaron varados en pleno océano a bordo del Crucero Costa Pacífica debido a la propagación del virus pandémico COVID-19, motivo por el cual, la tripulación decidió dar marcha atrás con el viaje programado, pero que luego de incansables tratativas, finalmente consiguieron que sean repatriados a la Argentina.

Se trata de “Cacho” Paladino, un conocido empresario inmobiliario de Carlos Paz que el pasado 3 de marzo emprendió viaje junto a su esposa en un crucero que zarpó desde Buenos Aires y que los llevaría a recorrer diferentes países hasta arribar a Italia, pero por más de dos semanas vivieron una incertidumbre absoluta.

Este sabado, su hija Mónica Paladino en diálogo con VíaCarlosPaz, nos confirmó: “El barco acaba de llegar al puerto de Génova (Italia), y desde ahí hicieron un cordón sanitario y a los pasajeros que toman el vuelo de las 16 horas, los subieron a un micro y los llevaron al Aeropuerto aunque no ingresaron, sino que el micro está detenido en la pista, esperando subir al avión”, detalló.

La noticia trae alivio a toda una familia y a las miles de personas que esperan que sus seres queridos y conocidos arriben sanos y salvos al país, que según nos comentó Mónica, en Italia descendiaron ciudadanos europeos, en tanto todos los argentinos serán repatriados por medio de la Aerolínea Italiana Neos, mediante tres vuelos especiales, a las 16 horas, otro a las 18 y el último a las 20 horas.

“Mi papá regresaría en el primero de los vuelos, en el de las 16 horas (12 horas Argentina), por lo que estarían llegando a Buenos Aires alrededor de la una de la madrugada de este domingo, y que según nos informaron, en Ezeiza van a habilitar micros para llevar a la gente procedente del exterior, pero aún no tenemos nada confirmado “, nos especifica Mónica.

Parece que los días de inceridumbre y preocupación llegarían a su fin en pocas horas, cuando Mónica se reencuentre con su padre y su esposa, dos de los más de 1600 argentinos quienes iniciaron un viaje de esparcimiento que se transformó en un destino completamente incierto.




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