El encierre de los animales es una de las etapas cruciales en un ciclo completo de producción. Permite:

  • lograr un buen grado de terminación,
  • cambiar animales de categoría de venta obteniendo mejores resultados económicos,
  • vender en los mejores momentos de precios estacionales o coyunturales,
  • liberar superficie de campo para un nuevo ciclo
  • y dar valor agregado a los cereales transformándolos en carne.

Esto permite obtener una eficiencia de conversión razonable, del orden de 6 kg de alimento por cada kilo de carne producida.

Algunos de los problemas más frecuentes son:

  • El inadecuado acostumbramiento al consumo de granos, pudiendo generar trastornos digestivos que pueden llevar incluso a la muerte del animal.
  • Los niveles insuficientes de fibra podrían afectar el proceso digestivo  desencadenando acidosis y limitando el ritmo de engorde.
  • Los niveles de proteína escasos para cubrir las necesidades nutritivas del animal afectando la eficiencia de conversión.
  • El incorrecto mezclado de los núcleos, que podrían provocar intoxicaciones y sobredosificaciones.
  • La utilización inadecuada de ingredientes, por desconocimiento de la composición de los alimentos, da como resultado dietas caras que no cubren los requerimientos del animal.

Existen muchas alternativas para el balanceo de dietas. Es importante tener en cuenta la disponibilidad de alimentos a nivel local, su costo, la infraestructura y los recursos disponibles en cada establecimiento.

Todas las dietas deben estar conformadas por una fuente de energía (granos, silaje), un proveedor de proteína (pellets de oleaginosas) y un núcleo vitamínico-mineral.

Es posible elaborar dietas de calidad con raciones sencillas y al alcance de cualquiera.

INFLACIÓN. La alimentación, uno de los costos que se disparó y complica a los feedlots. (Bio 5)

La administración de una dieta concentrada requiere de un período de acostumbramiento del animal para que no se produzcan trastornos digestivos. Una forma de llevarlo a cabo es mediante consumo a boca llena, es decir, manteniendo la cantidad de alimento y variando la composición.

Esto puede realizarse mediante una dieta inicial a voluntad (2,5 % del peso vivo) con 50 % de grano, incrementándose gradualmente durante 2 o 3 semanas, hasta llegar al 80-85 % de grano al final de la dieta.

Otra forma es mediante consumo en ascenso, es decir, manteniendo la composición y variando la cantidad de alimento.

En este caso, se ofrece una dieta inicial al 1,7 % del peso vivo, con incrementos diarios del 0,1 % del peso vivo hasta llegar al 2,5 % aproximadamente.

Para saber si estamos alimentando bien a los animales, es más importante conocer la eficiencia de conversión antes que el aumento de peso diario de cada animal.

La forma de calcularlo es: Conversión = kg de alimento suministrado / kg de peso ganado.

Una conversión razonable estaría en el orden de los 6 kg de alimento por cada kg de carne producida.

Para la cantidad de animales que se pueden encerrar en un establecimiento Pyme, no se requiere una inversión importante en instalaciones complejas para el confinamiento.

Cualquier corral común con comederos sencillos hechos de medios tanques, tablas, chapas o similar, son adecuados siempre que cumplan la función de evitar desperdicios de ración.  Siempre hay que asegurar la disponibilidad de agua limpia y fresca.

En cuanto a la suplementación a campo, ésta incrementa la producción de carne atribuido a que permite una mayor carga animal y no a aumentos significativos en las ganancias diarias de peso por vacuno.

Cuando el animal es suplementado consume menos pasto, estando éste disponible para incrementar la carga del campo.

Por lo tanto, si el forraje del que dispone el productor es suficiente para cubrir los requerimientos del total de sus animales, la suplementación no tiene sentido ya que no se obtendrá una producción de carne significativamente mayor. El éxito de suplementar a los vacunos en pastoreo reside en el consumo eficiente del pasto y no en el aumento del aporte de suplemento.