Cuando el emprendedor concibe su idea de negocio y se convence de que esta puede ser una oportunidad, debe tratar de pasar de esa idea, que en su etapa incipiente no está definida en todos sus aspectos, a un plan de negocio lo más acabado posible.

Es entonces que el emprendedor debe responder una serie de preguntas que le permitirán delinear su negocio:

  • ¿Cuál es realmente mi producto y/o servicio?
  • ¿Qué necesidades satisface?
  • ¿Tengo las habilidades para producirlo y/o comercializarlo?
  • ¿Cómo es el contexto y cómo influye en mi proyecto?
  • ¿Cómo es el mercado de mi negocio? ¿Qué tan grande es? ¿Es un mercado en crecimiento? ¿A qué ritmo crece?
  • ¿Quiénes son mis potenciales clientes? ¿Cómo conocerán mi producto/servicio?
  • ¿Quiénes son mis competidores? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades?
  • ¿Cuánto puedo vender y a qué precio?
  • ¿Cuáles son mis costos?
  • ¿Cuánto planeo que puedo ganar?
  • ¿Cuánto es el mínimo de ventas para sobrevivir?
  • ¿Qué infraestructura necesito para poner en marcha mi emprendimiento?
  • ¿Cuáles son mis necesidades de financiamiento?

Armar un plan de negocio lo ayudará a definir con la mayor claridad posible cuál es su objetivo y cuáles son los recursos que necesita, y ello le proporcionará un plan de acción para ponerlo en marcha.

Plan de negocios. Pixabay.

Analicemos estas definiciones para enumerar las principales características que definen un plan de negocios:

  • Es un documento único
  • Para evaluar un negocio
  • Incluye los lineamientos generales para ponerlo en marcha
  • Proceso de planificación
  • Sistemático y eficaz

Bueno, ahora hay que arrancar. ¡Mucha suerte, emprendedor !