Un grupo de 20 voluntarios se turna para controlar el trabajo.


Una mujer que es docente en el Comercial 19 de Caballito y que también trabaja en el hospital Durand impulsó la fabricación de máscaras en el colegio y, junto al director Pablo Croci, pusieron en marcha el proyecto.

En el Comercial 19 ya había dos impresoras 3D que se usaban para enseñar, y gracias a la solidaridad de otras instituciones de la misma región educativa, lograron reunir en total 15, que actualmente trabajan de lunes a lunes haciendo las máscaras.

En Caballito fabrican máscaras aptas para el uso de profesionales de la salud (Foto: Gentileza)

Tuvimos mucha colaboración de exalumnos y de la asociación de amigos del comercial para conseguir los insumos, como los filamentos y los elásticos”, contó Croci a La Nación. En el Comercial se acondicionó, además de la sala de tecnología, el salón de música, para darle espacio a las impresoras.

En Caballito fabrican máscaras aptas para el uso de profesionales de la salud (Foto: Gentileza)

Pero no todo fue fácil desde el inicio. “Nos salía mal, un desastre”, dijo Croci sobre los primeros días, hasta que los profesores de tecnología impartieron conocimientos básicos a todos, y el proyecto comenzó a avanzar.

Actualmente una máscara se fabrica cada 50 minutos gracias al trabajo de 20 profesores que se turnan para mantener la distancia social. Y en 20 días, la comunidad educativa que integra el comercial 19 lleva producidas casi 900 máscaras que fueron donadas, entre otros, a los hospitales Durand, Tornú, Fernández, Argerich, a las nuevas Unidades Febriles de Urgencia (UFU) y algunos hogares.

En Caballito fabrican máscaras aptas para el uso de profesionales de la salud (Foto: Gentileza)

“El día que nos enteramos que las máscaras habían sido utilizadas por médicos y enfermeros durante una intervención quirúrgica nos pusimos a llorar. El esfuerzo da sus frutos”, contó el rector.




Comentarios