La descentralización, el anonimato y la naturaleza digital de las criptomonedas dificultan al extremo deshacer una operación fraudulenta en el criptoespacio. Este es el doble filo de los activos digitales. Como le decían a Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad, sobre todo si hablamos de criptos. Tener una cartera llena de bitcoins es una gran responsabilidad, sin duda, más aún si la tienes online.

Se estima que en 2019 se robaron en todo el mundo cerca de 700 millones de dólares en criptomonedas, y solo en ataques a exchanges. Si contamos las estafas locales, la cifra seguramente sea mucho mayor. El problema al que nos enfrentamos es que, una vez nos roban nuestros ahorros en criptomonedas, es prácticamente imposible recuperar el dinero.

Los peligros del ciberespacio en Argentina

¿Significa esto que debemos resignarnos a comprar y vender criptomonedas con miedo a perder nuestro dinero? Los exchanges no están obligados a proteger nuestras finanzas, y no todos son de fiar, ni se preocupan tanto por sus clientes. ¿Merece la pena probar por libre? Rotundamente, no, al menos si no cuentas con la experiencia y los conocimientos necesarios para comprar y vender en la jungla digital.

Si echamos un vistazo a las noticias en Argentina, veremos que se han dado muchos casos de estafas y robos relacionados con las criptomonedas. Algunos son dignos de un guión de cine, como la historia de la "reina del Bitcoin". No asusta mucho por la ínfima cantidad de dinero que se manejó, pero es un suceso que conviene recordar porque define muy bien el peligro asociado a los activos digitales.

El typosquatting es una de ellas. Es tan sutil, que cuesta prestarle a atención. Esta estratagema consiste en cambiar una letra, añadirla o quitarla de la dirección web de las principales plataformas y exchanges. Es fácil caer en la trampa si los estafadores te envían un correo electrónico convincente, animándote a entrar al sitio web clicando en el link facilitado.

Evidentemente, con un poco de cuidado, se puede evitar el acceso a una página clonada, pero los ataques con malware son más complicados de combatir. Programas dañinos hay para hacer listas y listas. Es quizá la técnica más antigua para realizar robos de todo tipo, aunque cada año se renuevan las vías de ataque y la virulencia del software usado por los ciberdelincuentes.

Comprar y vender criptomonedas sin peligro

Para comprar y vender criptos en un entorno seguro, lo ideal sería disponer de alguna entidad donde almacenar tus activos digitales y tu dinero fíat, como un banco tradicional, e ir gestionando las divisas según las circunstancias.

Por desgracia, no hay bancos tradicionales que ofrezcan un servicio así. Lo más parecido a nivel de seguridad es un servicio de consigna: una de las mejores formas de guardar criptos, sobre todo si tienes una visión largoplacista de la compraventa de activos digitales. Son cómodas por diversas razones: te desentiendes de carteras, de contraseñas y de montones de peligros asociados al pirateo informático.

Eso sí, antes de optar por un servicio de custodia de criptos, asegúrate de que sea tan confiable como un banco de toda la vida, cuente con la autorización pertinente para tener tus activos a tu nombre, esté asegurado, pase por auditorías regulares, tenga presencia internacional, lleve varios años operando (cuantos más, mejor), ofrezca variedad de criptos a elegir, destaque por su liquidez, etc.

En esta definición encaja perfectamente la plataforma Skrill, una de las más populares del mercado. No en vano viene operando en el sector financiero desde 2001: casi dos décadas ofreciendo servicios de pagos transfronterizos. Desde hace unos años, se ha colocado a la vanguardia de la compraventa de criptos, ofreciendo a sus usuarios un entorno seguro y fácil de usar: compra instantánea con un clic, tabs para elegir la cripto que quieras rápidamente, flexibilidad total para elegir la cantidad exacta que quieres comprar (se pueden comprar fracciones de Bitcoin, por ejemplo).

Lo mejor de todo, no hay costes añadidos, ni sorpresas. Las cuentas son totalmente gratuitas (exceptuando las tarifas por transacciones) y están totalmente respaldadas. Por supuesto, se trata de una ventaja frente a los costes asociados a los exchanges, sin mermar la seguridad para comprar y vender criptos sin miedo a los ataques de los hackers o la comodidad, con transacciones inmediatas e intercambio fíat-cripto fácil y rápido.

¿Cómo reforzar la protección contra los ciberdelincuentes?

Guardar tus criptos en una cartera offline puede resultar incómodo de cara a la compraventa regular de criptomonedas, pero las carteras físicas ("hardware wallets") son recomendables por la seguridad que ofrecen. Vienen bien para reforzar la protección frente a los hackeos, gracias a dispositivos como Trezor o Ledger, que aumentan la seguridad mediante el uso de contraseñas privadas, palabras clave y series de recuperación.

Por el contrario, las carteras “calientes” son más cómodas para comprar y vender criptomonedas, aunque son infinitamente menos seguras. Al estar conectadas directamente a Internet, cualquier hacker puede acceder a ellas con un poco de ingenio. Desgraciadamente, este tipo de wallets abundan en los exchanges centralizados, ofreciendo poca seguridad en la compraventa de criptos, frente a la que sí aportan servicios de custodia de activos digitales.

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