En la primera jornada de “rebeldía gastronómica”, efectivos de la provincia de Buenos Aires recorrieron los bares y restaurantes que estaban abiertos en Azul y los instaron a cerrar después de las 20. A diferencia de lo que pasó en Tandil, no hubo multas sino que fue una advertencia pero les dijeron que si seguían abiertos hasta más tarde podrían labrar una infracción.

“Vino la policía y dijeron que venían por orden de la provincia que teníamos que cerrar, que no querían tener problemas con nosotros pero era una orden que venía desde arriba. Seguimos preguntando y nos terminaron diciendo que la orden venía desde el municipio”, afirmó el dueño de un local que prefirió no decir su nombre.

Los efectivos llegaron al primer local después de las 20 horas. La gente que estaba tomando algo fue invitada a retirarse y los que estaban cenando terminaron de comer y se fueron. “Nos dijeron que cerremos, que si seguíamos hasta más tarde nos multaban”, agregó otro gastronómico.

Los gastronómicos afirman que a pesar de las restricciones hubo gente en los locales: “Teníamos todas las mesas ocupadas de afuera y cuatro de adentro”, reveló otro gastronómico en diálogo con Vía Azul.

Al ser consultados si seguirán abriendo, desde el grupo de gastronómicos que impulsa la apertura de los negocios en medio de una crítica situación económica aseguraron que esperaran una reunión que mantendrán este jueves por la tarde con las autoridades municipales en el Salón Cultural. Tras ese encuentro, decidirán cómo seguir.