"Así me quedan las ollas en mi cocina, imagínate que me quedan re chiquitas las hornallas. Así que ahora con la cocina nueva vamos a estar super bien", cuenta orgullosa Julia Rigo, una azuleña que vive en el Barrio San Francisco que todos los días pone dos ollas gigantes en su cocina para alimentar a los que más lo necesitan. Arrancó tímidamente a ayudar en el comienzo de la pandemia cocinando para seis familias, y ahora -por la crisis económica y la cuarentena- alimenta diariamente a unas126 personas.

"Tuve que pedir que me presten una cocina más grande para poder ayudar a más gente porque se incrementó mucho la gente que alimentamos todos los días", relata la vecina solidaria a Vía Azul. Omar Suárez y su esposa Margarita, dos empleados de un campo cercano, le prestaron una cocina industrial para que pueda seguir con su noble tarea.

"Ayudo con comida, pero también la gente se acerca y me pide ropa y mantas. Ahora se incrementó la cantidad de gente que me ayuda que es mucha la verdad, hay mucha gente buena. Cuento con la ayuda de mi familia principalmente, mis amigos y mis vecinos. Estoy super feliz, cada día que me levanto le pongo el doble de ganas que el anterior. Estoy super agradecida con todos y muy pero muy comprometida con este hermoso trabajo que estoy haciendo, no tengo ni tiempo a decir que estoy cansada lo hago con muchísimo placer", dice Julia con una sonrisa de oreja a oreja.

Las ollas de comida desbordando la cocina de Julia.

La pandemia y la posterior crisis económica hizo que lo que empezó como una pequeña ayuda para algunos vecinos terminara en muchos más: "La cosa está cada vez peor, no solo por la pandemia, sino que no hay un peso. Lo poco que gana la gente es para vivir al día día día. La gente trabajadora de mi barrio la pelea día a día, es triste porque hay gente que se ve acorralada. A mí me motiva la necesidad de la gente, ya hoy no tengo otra opción. No pienso abandonar ni quiero, voy a golpear todas la puertas que sean necesarias. Al principio tenía vergüenza pero hoy siento orgullo de lo que hago".

La nueva cocina que le prestaron para que siga ayudando.

"Por día me escribe mucha gente que necesita y no les puedo decir que no. Ellos hoy me necesitan mucho, necesitan que alguien piense en ellos y que sepan que no están solos. Yo cuando era chiquita pasé muchas necesidades pero tuve una mamá única que nos daba mucho amor, nos cuidaba y nos abrazaba. Era una guerrera de la vida, nos enseñó todo los valores hermosos, y sobre todo me contagio ese amor incondicional hacia el otro, preocuparse y dar lo poco que tenía sin medir o pensar si ella se quedaba sin nada. Así me crié yo, viendo esas actitudes. Fue hermoso, por eso yo le digo a la gente que me ayuda que no imaginan lo importante que es para la persona sentirse importante y que no está sola", afirma orgullosa.

A través de Facebook o WhatsApp, la vecina del San Francisco publica todos los días que cocina y les pide a sus vecinos que se animen, que no sean tímidos: "La gente me trae el tuppercito, les sirvo y se lo llevan. Son unas 126 personas a las que le preparo algo entre el mediodía y la noche. La gente tiene un poquito de vergüenza por el mal momento que están pasando. Hay gente que no trabaja".

Para ayudar a Julia se la puede contactar en Facebook o al 2281556499

Julia Rigo y su familia.