Cerradas desde hace tres meses, están habilitadas a funcionar en modo delivery, pero sus propietarios aseguran que no cubren ni el 5% de los gastos. Reclaman ayuda municipal de forma urgente.


La pandemia del coronavirus pone en riesgo a todos los humanos, y la cuarentena -si bien salva vidas- amenaza la economía de la Argentina. Sin dudas, los locales gastronómicos son uno de los sectores más perjudicados por el confinamiento. En Azul, como en diversas localidades del país, se pusieron de moda las cervecerías como punto de encuentro, y al igual que muchos restaurantes, solo pueden trabajar haciendo delivery, una modalidad que por el momento no ayuda a cubrir ni siquiera los gastos.

“Abrimos KUBIK el 2 de Noviembre de 2019, apenas pasaron 4 meses de la apertura que personal de la Municipalidad da aviso que teníamos que cerrar las puertas del bar por causa de la pandemia y allí arrancó nuestra película de terror. Vamos tres meses que estamos luchando con este virus maldito pero a la vez luchamos con nuestra economía para poder sobrevivir, ya que sin tener ningún tipo de ingreso económico se hace difícil. Todo mi capital humano,mís ahorros están en este emprendimiento con el cual se apostó a la economía de nuestra querida ciudad”, cuenta amargado Federico Beltrán, el dueño de la cervecería ubicada en 1 de Mayo y San Martín.

Este emprendedor no es el único que la pasa mal en medio de la cuarentena: “Tenemos delivery pero las ventas no llegan ni al 5% de lo que eran al inicio del aislamiento. Tuvimos que priorizar el pago de la gente que está trabajando con nosotros. Los dueños del local entendieron la situación y accedieron a una rebaja del alquiler mientras dure la pandemia y los servicios no los estamos pagando, estamos acumulando deuda. No sé si es buena o mala la decisión, pero es lo que podemos hacer. Estamos cumpliendo con la gente del alquiler y después con la gente que trabaja con nosotros, después nada de nada. No podemos pagar servicios porque no tenemos ese dinero”, relata Cristián Rodríguez, uno de los titulares de la franquicia de la cervecería Viejo Skill, que está ubicada en De Paula al 500.

Cerveza Artesanal.

Como Cristian y Federico, Jorge Vásquez, el dueño de Pipo’s Bar, también inauguró su emprendimiento a fines de 2019 y el coronavirus le complicó la vida: “Compré el fondo de comercio en noviembre e inauguramos a fin de mes. Tenía una expectativa muy linda porque es una esquina muy tradicional en la que que yo ya había estado de encargado muchos años. Venía muy bien, venía todos los meses mejorando, venía laburando mucho. A partir del 20 de marzo tuvimos que cerrar y yo no tengo otro ingreso, toda mi inversión la tengo puesta ahí en el bar”.

La situación de los cerveceros no es un problema azuleño: ​según Martín Vicente Pepe, Presidente de la Cámara Bonaerense de Cervecerías Artesanales, entre el 35 y el 40% de estos locales podría desaparecer por la cuarentena. 

Cerveza.

Los tres emprendedores azuleños relatan que desde la municipalidad no recibieron ninguna ayuda y aseveran que el delivery no alcanza. “Es una verdadera lastima que nuestro Intendente no tome cartas en el asunto y no tome algún tipo de medidas como puede ser el otorgamiento de subsidios, créditos blandos para poder subsistir. Nuestra ciudad cada vez cuenta con menos locales, muchas cervecerías, bares, restaurantes cerraron y otros tantos están por cerrar”, afirma Beltrán.

Con mayor resignación, Rodríguez relata que costó que la municipalidad los reconociera como delivery al comienzo, y cree que “no tienen tantas herramientas como para hoy darnos una mano, en un punto los excede a ellos también. A nosotros no nos queda más que aceptar la realidad y que va a ser un sálvese quien pueda, desgraciadamente. El municipio no nos va a habilitar para que funcionemos con la mitad de la ocupación habiendo casos positivos en la ciudad, hay una disposición que viene de gobernación y uno tiene que acatarla”.

“Las ventas también se ven reducidas porque la gente realiza su manufactura en su domicilio porque vos desde tu casa haces pizza, empanadas, lo que quieras, pero yo pago alquileres, pago empleados y no puedo ser tu competencia. Es imposible competir con esos precios, pero la realidad es lo que toca afrontar y estamos esperanzados que en poco tiempo podamos poder reencontrarnos con nuestros amigos y clientes”, agrega el dueño del Viejo Skill.

“Sentimos que se olvidaron de nosotros. Hay mucha gente que labura en la gastronomía, yo tenía tres empleados y se perdió todo eso. A mi la tristeza que me da es que el intendente es del palo nuestro, no se porque ni siquiera un llamado telefónico para ver que precisábamos. Hace un mes y pico vengo llamando a la municipalidad para ver si podía conseguir algún subsidio pero nunca me llamaron. Está complicado todo, los impuestos siguen llegando, me quedé debiendo a proveedores, sigo debiendo parte de la obra que hice en el bar, la verdad que muy triste”, cuenta Vásquez amargado.

“En un pico alto de trabajo yo gastaba unos diez mil pesos de luz, y ahora con el boliche cerrado me cayeron boletas de seis mil y pico de pesos. Perdí ocho barriles de cerveza, no las pude vender porque no se permitía el delivery en ese entonces. Todo lo que es gaseosas se me vencieron, es complicado. Y el tema del alquiler es fundamental, la dueña está haciendo un esfuerzo bárbaro para poder sostenerlo. A medida que van pasando los meses voy acumulando deudas. Yo no le puedo pagar a nadie porque no tengo ingresos de dinero, se me juntó todo. No pago patentes, tarjetas de crédito, no pago monotributo. Necesitamos un apoyo urgente del municipio porque no lo podemos sostener más”, afirma el encargado de Pipo’s.

Está claro que la situación no es nada sencilla. Con diferentes protocolos, la mayoría de los comercios abrió en Azul, pero la gastronomía sigue estando muy limitada. “La mayoría de los comercios gastronómicos sin ayuda del Estado Municipal y con una reapertura con normalidad incierta estamos en quiebra”, sentencia Beltrán.




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