El hambre se hace notar en las calles de la Argentina. Es un problema que viene de años y que con la pandemia del coronavirus, con todo el desastre económico que generó, empeoró aún más. En este contexto, el pueblo se conmovió ante el llanto desconsolado de un hombre que no pudo recibir por parte de la ONG “Unidos con Propósito”.

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El hecho en cuestión se dio en Morón, en la provincia de Buenos Aires, lugar al que se acercan 250 personas todas las noches para recibir alimentos por parte de un grupo de vecinos que trabajan de manera solidaria.

El viernes pasado estuvieron allí las cámaras de TN que tomaron el testimonio de un hombre de 58 que se mostró destrozado por no poder recibir una vianda. “Laburé toda mi vida”, dijo. Luego, agregó: “Laburé toda mi vida y así terminé”.

Si bien la historia terminó con un final feliz, ya que uno de los voluntarios de la ONG logró conseguir lo que el hombre tanto deseaba, esta situación es una de las tantas de las que viven algunos argentinos. Ese mismo día, en Morón, la fila daba tenía más de una cuadra.

Unidos con Propósito trabaja desde su sede en Bartolomé Mitre al 1400. Los voluntarios preparan y entregan la comida. Ellos también hablaron con el mismo medio.

Sostuvieron que antes de la pandemia iba 30 o 40 personas carentes de alimentos. La pandemia hizo estragos. Alexandra Díaz, una de las que se involucró en la iniciativa, solicitó: “Le pedimos a la gente que colabore con aluna olla o viandas. Pero siempre termina quedando personas que no se llevan nada”.

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“No hay laburo, acá la mayoría somos gente desocupada o que no le alcanza el sueldo. Hay mucha necesidad, es esto o salís a robar”, dijo un hombre que tomó sus alimentos el viernes.

Los niños, el eslabón más vulnerable

El hambre tiene como principal víctima a los más chicos. Es que, de acuerdo al estudio realizado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, el 45,9% de los niños, niñas y adolescentes menores de 18 años reciben alimentos.

Se trata de un escenario alarmante, que se suma a la estadística de que más del 60% de los chicos argentinos son pobres.

Carlos Rissera, presidente de Cáritas Argentina, dijo: “Ha aumentado la gente que asistimos desde los comedores y merenderos. En 2019 asistíamos a 1,2 millones de personas y el año pasado llegamos a 3,3 millones de personas. O sea, creció 2 millones por la pandemia”.