María Eugenia Vidal se metió en la polémica en torno a las visitas que el Presidente recibió en la Quinta de Olivos durante el confinamiento estricto por la pandemia de coronavirus, en 2020. “No es un error sino una forma de ser, de gobernar”, sostuvo.

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¿Bajo qué privilegios el Presidente no cumple la ley que él mismo definió en un DNU? A mí me cuesta creer que once personas, no importa de qué género sean, el día del cumpleaños, estén trabajando hasta la una y media de la mañana”, lanzó Vidal, candidata a diputada nacional por Juntos por el Cambio en la ciudad de Buenos Aires.

María Eugenia Vidal. Candidata a diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires. (La Voz / Archivo)Archivo

Ninguno de los visitantes, destacó la exgobernadora, “era funcionario esencial o relevante, no eran ni el ministro de Salud ni ningún gobernador”.

Y siguió: “Lo que pasó es serio y nos merecemos todos una explicación, pero sobre todo las familias de las miles de personas que murieron en soledad, a los que no pudieron ir a cuidar a un hospital, no pudieron entrar en terapia ni pudieron despedirse. Porque mientras eso pasaba había otros argentinos que perdían hermanos, esposas, amigos y no podían acompañarlos”.

Para ella “el problema no es si fueron mujeres o varones, sino que se violó la ley, la ley que el mismo Presidente impuso y él debía dar el ejemplo”.

“No es un error ni una excepción, está en un marco general, está en el marco del pogo de la semana pasada (cuando asumió Nicolás Kreplak como ministro de Salud bonaerense), en el marco de la vacunación VIP. Cada cosa parece un error, pero no es un error sino una forma de ser, de gobernar, una escalada de valores”, lanzó.

Y enumeró: “Cuando te pasan el abrazo de (Hugo) Moyano, el cumpleaños, la estilista mientras los peluqueros no pueden abrir, el entrenador cuando los gimnasios se estaban fundiendo y te pasó la vacunación VIP... en el medio de 105.000 muertos no es un error, es una conducta repetitiva que refleja determinados valores”.

“Ésto denota que no les importa la gente y que el esfuerzo que le piden a la gente no son capaces de hacerlo ellos mismos”, completó Vidal.

“Nos costó mucho estar encerrados meses y meses, les costó a nuestros hijos no ir a la escuela, nos costó el día del padre por Zoom, o la Semana Santa... yo no me olvido. De a poco se va corriendo un velo, cada una de estas situaciones va corriendo un velo de que cuando nos decían que la patria es el otro era mentira. Si la patria es el otro, no hacés ninguna de esas cosas. Y si te creés con privilegios, la gente lo percibe y está harta de eso. Había médicos que no podían abrazar a sus hijos mientras esta fiesta de cumpleaños pasaba y estas reuniones sucedían”, cerró.

En campaña

En lugar de medirse en la provincia de Buenos Aires, donde fue gobernadora por cuatro años, María Eugenia Vidal ya arrancó su campaña como candidata a diputada nacional en la Ciudad de Buenos Aires. La postulación vino de la mano de alguna polémica, ya que se quedó con un lugar que pretendía Patricia Bullrich, marca Clarín.

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“Lo más importante es que estoy recorriendo hace meses la Ciudad y no hubo un porteño que me preguntara por qué soy candidata en la Ciudad. Me da gracia que digan ahora que tengo miedo de perder en Provincia cuando en 2015 nadie creía que yo podía ganar”, dijo al respecto Vidal.

Y sobre la interna de Juntos por el Cambio, señaló que no va “a perder ni un minuto hablando del adversario de PASO”. Se enfrentará a Ricardo López Murphy, en representación de la UCR disidente, liderada por el exfuncionario macrista Adolfo Rubinstein.

No me vas a escuchar a mí ni descalificando ni respondiéndole”, aclaró la exgobernadora, quien admitió que existe “un acuerdo de palabra” para mantener la cordialidad y evitar cruces duros en la interna.