Tras dos semanas de haber asumido el poder, la administración norteamericana de Joseph Biden oficializó su posición respecto del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. En su primera declaración sobre el tema, realizada el miércoles 3 a la noche por el nuevo vocero del Departamento de Estado Ned Price, el portavoz del gobierno definió al sucesor de Chávez como “un dictador” y rechazó reconocerlo como interlocutor para tratar el futuro venezolano. Además, Price confirmó que Estados Unidos sigue considerando al líder opositor Juan Guaidó como “presidente interino” de Venezuela.

Juan Guaido. (Photo by Federico PARRA / AFP)

Si bien Price fue sugestivo al decir que la nueva administración esperaba trabajar con “socios” y “aliados” en la crisis venezolana, el portavoz del secretario de Estado, Antony Blinken consideró a la Organización de Estados Americanos (OEA) y al Grupo de Lima como los espacios de “liderazgo” para seguir “presionando por una transición democrática en Venezuela”. Y para “fortalecer aún más una coalición regional”, que abogue por “elecciones libres y justas” en el país caribeño.

La posición argentina es diferente que la norteamericana. El Gobierno desconoce a Guaidó, aboga por el diálogo con Maduro, y avaló las elecciones legislativas del 6 de diciembre que impuso el chavismo, aunque las mismas fueron condenadas por la mayor parte de las democracias occidentales.

Además, el gobierno de Alberto Fernández mantiene un enfrentamiento abierto con la OEA de Luis Almagro y con el Grupo Lima. Señala que son y fueron instrumentos del gobierno de Trump para invadir Venezuela.

Las diferencias

El gobierno argentino se incorporó al Grupo de Contacto Internacional (GCI) con Venezuela para evadir compromisos con el de Lima. Sin embargo, cuando el Grupo de Contacto condenó las legislativas, Argentina se diferenció con el silencio y con una abstención en la OEA.

Esta semana el GCI pidió elecciones transparentes, Argentina acompañó, pero el canciller Felipe Solá se desmarcó con un comunicado en el que pidió “acceso humanitario” de Venezuela a dineros “bloqueados” para que pueda pagar vacunas contra el COVID del fondo Covax.

Fuentes del Gobierno consultadas por Clarín niegan rotundamente que la posición de Biden deje mal parado al gobierno argentino. Y señalan que Alberto Fernández es “el presidente mejor posicionado” para una eventual diálogo de “mediación” en Venezuela y que el demócrata habló con unos pocos presidentes latinoamericanos, entre los que estaba el argentino. Se muestran optimistas en que este año podría haber un viaje de Fernández a la Casa Blanca. Consideran que Washington “entiende” la posición argentina.

El Gobierno busca un acercamiento a Washington a través de coincidencias en lo que hace al multilateralismo y en la lucha contra el cambio climático.