El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, anunció este lunes que los insumos necesarios para la fabricación de la vacuna CoronaVac serán liberados por China y deberían llegar al país “en los próximos días”, en medio de una fuerte segunda ola de la pandemia del coronavirus que obligó a los estados de Amazonas y San Pablo, dos de los más afectados, a avanzar con nuevas medidas restrictivas, que el titular del Ejecutivo cuestiona.

Además de los insumos de CoronaVac, Bolsonaro reveló también que los ingredientes farmacéuticos activos de la otra vacuna en uso en Brasil, la producida por AstraZeneca y la Universidad de Oxford, también se “están procesando rápidamente” para que puedan ser enviados de China.

Con la llegada de la materia prima para las dos vacunas, tanto el Instituto Butantan como la Fundación Oswaldo Cruz podrán producir, llenar y etiquetar millones de dosis de CoronaVac y AstraZeneca, destacó la estatal agencia Brasil.

El anuncio marca un paso central en la política sobre vacunas, porque desde varios sectores se cuestionaba la “falta de diplomacia” de Brasilia frente al principal socio comercial desde 2009, China, un país fustigado en el último año por la familia presidencial y por el canciller Ernesto Araújo.

Coronavirus en Brasil (Foto: Archivo)AP | AP

La cuestión fue de tal complejidad que una parte del Gobierno empezó a ejercer una suerte de diplomacia paralela y separó de las negociaciones con China al canciller Araújo, un diplomático abiertamente alineado al Estados Unidos del expresidente Donald Trump y una expresión del bolsonarismo extremo.

El anuncio de hoy trae algo de calma a una situación grave en la que Amazonas, el estado brasileño (de un total de 27) proporcionalmente con más muertos por el nuevo coronavirus, limitó la circulación de personas a una por núcleo familiar para hacer compras e impuso el cierre de todos los comercios no esenciales hasta el 31 de enero.

El sistema de salud de Manaos, la capital amazónica, colapsó hace dos semanas, y la falta de oxígeno en los hospitales provocó decenas de muertes y obligó a evacuar a más de 200 pacientes hacia otros estados.

“Estamos en guerra” y sin medidas de confinamiento la situación será “mucho peor”, advirtió el alcalde de Manaos, David Almeida, en una entrevista el sábado con AFP.

San Pablo, por su lado, limitará a las actividades esenciales su vida nocturna de lunes a viernes a partir de las 20 y durante dos fines de semana completos.

En el estado más rico y poblado de Brasil, la pandemia “mata a una persona cada seis minutos”, dijo la semana pasada el coordinador ejecutivo de la célula paulista de lucha contra el nuevo coronavirus, Joao Gabbardo.

Con más de 8,8 millones de casos y más de 217.000 muertos, Brasil es el tercer país con mayor número de infectados y el segundo en número de muertes a nivel global, solo después de Estados Unidos.

Pese a la gravedad de la pandemia, el presidente Bolsonaro se opone a las medidas de confinamiento, por su impacto económico y por no considerarlas efectivas.

Con información de Télam