Una crisis diplomática inesperada se sumó al puñado de situaciones tensas que Alberto Fernández debe manejar estos días. El miércoles, el Gobierno de Ecuador anunció que llamará a consultas a su embajador en Buenos Aires para revisar la relación entre los dos países. Y es que a las autoridades de Quito no le gustaron los dichos de Fernández sobre su par Lenín Moreno, que interpretaron como una “inaceptable intervención” en los asuntos internos ecuatorianos.

Lenin Moreno. (REUTERS)

El lunes, el presidente argentino había dicho: “Yo no soy Lenín Moreno. Yo no soy Lenín Moreno ¿eh? El que lo imagina no me conoce. Yo puedo tener diferencia con Cristina. Las tengo, no es que las tuve, las tengo. Tenemos miradas distintas en muchas cosas o en algunas, no sé si en muchas. Pero yo acá llegué con Cristina y de acá me voy con Cristina”.

En consecuencia, la Cancillería ecuatoriana indicó en un comunicado que decidió “llamar a consultas al embajador del Ecuador en Argentina, Juan José Vásconez”, en lo que podría interpretarse como un aumento en el tono de su protesta por las declaraciones de Fernández.

La relación Ecuador-Argentina

El objetivo de llamar a consultas al embajador es “proceder a un análisis exhaustivo de las relaciones de Ecuador con el Gobierno de Fernández e impartirle las instrucciones correspondientes”, señaló la Cancillería en su texto.

Jorge Glas, exvicepresidente, junto a Lenin Moreno, presidente ecuatoriano.

La medida diplomática sucede horas después de que la propia Cancillería presentara una “enérgica protesta” al Gobierno argentino por la referencia que Fernández hiciera de Moreno, y el distanciamiento que tuvo con quien fue su primer vicepresidente, Jorge Glas, actualmente en prisión por una condena por corrupción, que él niega.

Fernández se refirió a la relación de Moreno y Glas al ser consultado por un eventual distanciamiento y rompimiento con su vicepresidenta Cristina Kirchner.

El Gobierno de Ecuador “rechazó enfáticamente las expresiones utilizadas por el mandatario argentino, que considera una inaceptable intervención en los asuntos internos de otro Estado”, señaló la Cancillería en Quito.

Ecuador no acepta comparaciones

El texto de protesta señala que el Gobierno ecuatoriano “no acepta que se realicen comparaciones insultantes para con el Presidente de la República del Ecuador”.

Además afirma que el sistema de justicia de Ecuador “goza en la actualidad de absoluta independencia y autonomía en todos sus actos y, el trabajo que viene realizando en la lucha contra la corrupción, tiene el único propósito de devolver el estado de derecho y la libertad de acción al poder judicial ecuatoriano”.

En agosto de 2017, Moreno, que empezó su mandato en mayo de ese año, retiró “todas las funciones” asignadas a Glas, tras la disputa surgida entre ambos y las críticas de este último a su gestión.

El 3 de octubre de 2017, la justicia ordenó la prisión preventiva de Glas por su presunto vínculo en un caso de corrupción que incluía una trama de sobornos que involucraba también a la constructora brasileña Odebrecht, y por la que finalmente fue condenado a seis años de prisión.

Glas, que fue también vicepresidente de Rafael Correa en los últimos años de su década de gobierno (2007-2017), cumple la sentencia en una de las cárceles de mayor seguridad de Ecuador y afronta, además, otros procesos judiciales por presunta corrupción.

Rafael Correa reacciona

Sobre el impasse diplomático, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, que reside en Bélgica y que también afronta una condena de prisión por un caso de corrupción, que él considera parte de una persecución política, dijo que deberían hacer muchas copias de la carta de protesta emitido hoy por Cancillería, pues adujo que se ha extendido la imagen de traición que le atribuye a Moreno.

“Tendrán que hacer miles de copias. Lenín Moreno como sinónimo de traidor, ya es parte del diccionario político mundial”, escribió Correa en su cuenta de Twitter.

Con información de EFE.