Luego de cuarenta días después de la aprobación del proyecto, que libera a 1,2 millones de empleados en relación de dependencia que ganan menos de $150.000 brutos al mes de pagar impuesto a las Ganancias, la nueva ley aún no entró en vigencia. De no concretarse esta semana, los cambios no comenzarán a regir con el sueldo de mayo.

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Aún se encuentra pendiente la reglamentación por parte del ministerio de Economía y de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). La respuesta ante la consulta sobre la demora de la reglamentación sigue siendo: “Se está trabajando en el tema”.

Afip (La Voz)

La demora comenzó a despertar algunas molestias dentro de la coalición de gobierno, dado que los cambios en la ley fueron impulsados por el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

Según indican desde el entorno de Massa el tema despierta “fastidio” y aseguran: “No sabemos por qué no salió la reglamentación, estaba todo encaminado para que saliera”. Desde el Frente Renovador apuntaron que si el tema no se resuelve en las próximas horas, el dirigente saldría a reclamarle públicamente a sus socios.

La demora de la reglamentación se da en un contexto complicado para las arcas públicas, donde crecen los gastos relacionados con la pandemia, las restricciones a la movilidad amenazan con impactar en la recaudación y el Tesoro necesita renovar este miércoles más de $300.000 millones de vencimientos en un mercado en medio de la inflación, según indicó Clarín.

Por otro lado, los arcas fiscales cuentan con ingresos extras por el precio excepcional de la soja y el maíz, que durante el transcurso del año dejarán retenciones adicionales por cerca de US$ 3.000 millones. A esto se suman los $230.000 millones que ya aportó el impuesto a la Riqueza.

La soja y el maíz dejarán retenciones adicionales por cerca de US$ 3.000 millones. (La Voz/Archivo).

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La implementación de la nueva ley acarrea un riesgo, dado que el impuesto es anual, una vez que sea reglamentada los trabajadores recibirán un reintegro por lo que abonaron durante el año. Por lo que el miedo del equipo económico es que parte de esos pesos en el lugar de ir al consumo presionen el dólar blue.

Si el reintegro de Ganancias se vuelca al blue, generará mayor demanda y podría causar un nuevo salto de la brecha cambiaria, que en las últimas semanas se había estabilizado por debajo del 70%.

De esta forma, el Gobierno no descartan atar la reglamentación a la aprobación en el Congreso del proyecto que cambia la escala del impuesto a las Ganancias para las empresas. Este proyecto será tratado este miércoles en el recinto.