La pionera fue Hello Kitty, en la década del 80. Hoy, una gran variedad de figuras aparece en pijamas, tazas y hasta tatuajes.


Aparecen en diseños de ropa, accesorios, cuadernos y hasta tatuajes. Cada vez, y con más fuerza, los característicos dibujos japoneses de ojos grandes y expresión amistosa son incorporados a la vida occidental. Se los denomina kawaii – “lindo o tierno”-, y en Argentina ya son furor. El primer personaje que marcó tendencia fue Hello Kitty, y poco a poco fueron apareciendo nuevas figuras en elementos como tazas, helados y hasta peluches, donde el denominador común siempre es la simpatía.

Según un artículo publicado en Clarín, la estética kawaii nació en el país asiático, en los años 60. Sin embargo, fue en la década de los 80 cuando el fenómeno estalló. “Japón tenía prosperidad económica y los adultos podían dejar de ser tan serios y ablandarse. Las mujeres lo adoptaron rápidamente pero la demanda de ternura alcanzó a los varones”, explica Dala Ber, autora de la nota. Así, de la mano de la compañía Sanrio, apareció Hello Kitty, el primer emblema de esta tendencia que hoy recorre el mundo.

La estética kawaii, presente en pijamas (Clarín)

“Uno de los primeros poderes hegemónicos culturales que uno podía reconocer en esa época era el japonés”, dice a Clarín, Darío Georges, director de arte de videojuegos y animador. Y agrega: “Porque ellos, con su pragmatismo oriental, generaron una nueva cultura sólida, con una estética que la distinguía. Ahora en cualquier lugar del mundo se dibuja con estilo manga, pero en ese momento veías un solo fotograma en la tele de lo que ellos hacían y decías ‘ah, ok, esto es de Japón’”.

Incluso, en la web se pueden encontrar distintos tutoriales para aprender a dibujar no sólo a los famosos personajes, sino también a distintos objetos como flores, chocolates y hasta el logo de Whatsapp. La premisa es que a todo se lo puede humanizar e imprimir esa simpatía característica y única.

La tendencia kawaii cruzó tantas fronteras que se convirtió en una influencia para dibujantes de todas las nacionalidades, entre ellos, los argentinos. “Yo me identifico mucho con esa síntesis de la forma y con la posibilidad de comunica algo con pocos elementos o movimientos”, dijo al mismo medio la ilustradora Mónica Gruszczanski. Y reflexiona: “En el mundo actual donde las imágenes circulan todo el tiempo y se usan para comunicar y hasta reemplazar el texto creo que lo kawaii es un referente de eficiencia en ese sentido”.






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