Ocultar las estrías, la celulitis y las manchas en la piel se está volviendo, para muchos, cosa del pasado. En el país, la ONG AnyBody Argentina alienta a las famosas y no tanto a mostrar sus cuerpos como son.


Desde hace un tiempo, las redes sociales y los medios de comunicación están dejando ver cada vez más imágenes de lo que antes se ocultaba: las estrías, las pecas, la celulitis, las ojeras. Todo eso contra lo que luchaba el PhotoShop, ahora es en muchos casos reivindicado. 

De la mano de muchas famosas que se cansaron de aparecer como monumentos a la perfección, el movimiento global body Positive (cuerpo en positivo) surgió como una manera de volver a poner acento en el cuerpo real. De hacer visible y considerar normal las marcas que dejan en el cuerpo los embarazos o simplemente el tiempo. La Nación investigó este sábado al movimiento. 

En el país, Sharon Haywood le pone el cuerpo a la causa desde AnyBody Argentina, ONG desde donde promueven la diversidad corporal. La fundadora y directora de la institución sostiene que esta transformación está empezando. Recientemente participaron de la campaña #YoPuedo que lanzó Malitas Perras con mujeres de distintas edades, etnias y cuerpos.

“Observé que había una uniformidad en las mujeres. Fue chocante ver tantas mujeres parecidas, armadas, operadas, con botox, teñidas de rubio. Si lo quieren hacer, está bien. Pero lo que está mal es que se sientan obligadas a hacer tantas cosas para verse bien con tal de cumplir con un altísimo estándar de belleza que no es el real”, dice a La Nación la activista de origen canadiense que vive en Buenos Aires.

No obstante, según Haywood, que no se siente cómoda con la expresión “cuerpos reales” porque significa que hay otros que no lo son, esto está cambiando. “Hay una glorificación a la mujer flaca y para nosotros todos los cuerpos son válidos. Muchas están empezando a cuestionar las cosas que aceptamos como normales. ¿Es normal ponerse bótox, es normal vivir a dieta todo el tiempo? No. La mujer está reaccionando”

Haywood plantea que las personas quieren amar sus cuerpos, y lo que lo impide son las presiones de la industria de la moda y la belleza. Admite que a ella misma le cuesta, y que se trata de un proceso lento, no de algo que se logre de un día para el otro. Pero el movimiento encuentra cada vez más eco, tanto entre los famosos como entre personas comunes que se sienten identificadas con la necesidad de mostrarse tal cual son. 






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