Científicos estiman que, por la contaminación de los mares, se ingieren hasta 1.800 micropartículas de plástico.


“¿Fabricar plástico con materiales más fácilmente biodegradables, disminuir su uso o promover su reciclaje”, se pregunta la periodista Irene Hartmann, en su artículo publicado en Clarín. Es que el debate sobre qué hacer con los residuos para que proteger a las especies que viven en el agua, se volvió mundial.

Según informa el medio, “el 88 por ciento de la superficie oceánica contiene microplásticos, las partícula que quedan una vez que las bolsas y envases en ríos y mares se desintegran”. Y explica que si bien, algunas especies de crustáceos, moluscos y algunos peces, las defecan, en otras, quedan localizadas en sus músculos. Así, los mismos desechos plásticos que fueron arrojados al océano, vuelven a los platos de comida de los mismos humanos que los arrojaron.

Exposición “Heart for the Ocean: Break Free from Plastic” en el Centro de Cultura y Arte de Bangkok (Tailandia) (EFE)

La preocupación es mundial: hace aproximadamente un año, la revista Marine Pollution Bulletin publicó un artículo donde detallaba que en aquellos países donde el consumo de mariscos es menor, “los consumidores estarían comiendo hasta 1.800 microplásticos por año. Y donde ese consumo es mayor hasta 11.000 micropartículas anuales”.

Según explica Hartmann en su nota, en Argentina la situación no es diferente. Científicos de la UNLP-Conicet, encontraron plástico en ejemplares como el surubí, sábalo, patí, pejerrey y carpa. El diario también pudo confirmar que existen especies marinas del Atlántico sur que padecen este fenómeno, y que en la costa atlántica, hallaron más de 100 micropartículas de plástico por litro.




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