Carolina Duek, investigadora adjunta del Conicet, analiza las nuevas formas de socialización de los adolescentes.


“¿Qué hacen? ¿Por qué están todo el tiempo conectados? ¿Con quiénes y a qué se conectan? ¿A qué juegan? ¿Por qué se ríen de esos videos? ¿Quiénes son los instagramers que siguen?”, interpela a los lectores, Carolina Duek, investigadora del Conicet y directora de la revista Lúdicamente, en su nota de opinión publicada por el diario Clarín. La experta analiza una de las mayores preocupaciones que aparecen en los espacios de investigación con padres y docentes: el exceso de tiempo que los chicos pasan con los videojuegos y la vida virtual.

La experta se propone llevar tranquilidad. “Los videojuegos tienen mala prensa en el mundo de los adultos pero son ellos quienes, paradójicamente (o no tanto), los proveen de manera directa o indirecta”, opina en su artículo. Y afirma que la mayor preocupación se da porque la vida web suele ser un terreno ajeno en el mundo de los mayores.

Según afirma en su publicación, todos los adolescentes que ha entrevistado para sus estudios, a lo largo de 15 años, supieron diferenciar claramente lo que podía o no hacerse en el mundo virtual en relación con el real. “Que maten en un juego, que atropellen, que seleccionen cómo asesinar a otros no tiene ningún correlato con acciones que se continúan en la vida real”, ejemplifica en su artículo.

Exposición de videojuegos en Los Ángeles, Estados Unidos (AFP/ Frederic J. BROWN).

Para Duek, la clave está en interactuar y escuchar a los chicos. “Qué les gusta, qué hacen y qué significa para ellos todo lo que eligen, descartan, seleccionan y depuran se trama con vínculos, aspiraciones y deseos”, destaca en su artículo. Y concluye: “Los videojuegos constituyen, hoy, una práctica clave para muchos adolescentes (…) Y explican de qué modos los adolescentes están negociando su lugar en el mundo con las herramientas que tienen a su alcance”.




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