La semana arrancó con algunas novedades gubernamentales que repercutieron especialmente dentro del Frente de Todos. Hubo anuncios interpretados como “impopulares” o propios de políticas de ajuste.

El ministro de Economía Martín Guzmán anunció que en diciembre ya no se pagaría el IFE (la asistencia de 10 mil pesos que por cuatro meses llegó a unas 9 millones de personas); tampoco continuarían los ATP (la asistencia a empresas para pagar salarios) tal como se venían pagando; también se supo que la nueva fórmula para aumentar las jubilaciones no seguiría la inflación, justo cuando se informaba que la inflación de octubre marcaba el record del año (3,8). Todo esto coincidió con la llegada al país de la misión del Fondo Monetario Internacional, que reclama los 44 mil millones de dólares prestados a la administración Macri.

El presidente Alberto Fernández debió salir a defender y explicar las medidas, a la vez que pidió a los funcionarios económicos evitar declaraciones "en on" que pudieran "agregar ruidos". Fernández negó que el FMI exija las reformas laboral y jubilatoria. "Desde el primer día que hablé con (Kristalina) Georgieva le planté las limitaciones que tiene la Argentina para hacer reformas de esa naturaleza. Tenemos jubilados que ganan poco, el trabajo informal ronda el 40 por ciento y un 40 por ciento de los argentinos está por debajo de la línea de la pobreza; en estas condiciones no hay posibilidad de hacer un ajuste", definió.

Este viernes, en el marco de un acto en el que se anunciaron inversiones en la red ferroviaria bonaerense, Alberto Fernández insistió en que su gobierno no va a seguir políticas restrictivas en el gasto: "El ajuste lo estamos haciendo dejando de pagar intereses de la deuda que otros tomaron. Este año debimos destinar 7 mil millones de dólares a pagar intereses de la deuda, los postergamos y preferimos destinar a los gastos para combatir la pandemia. Y en los próximos años vamos a destinar esos dineros a obras de infraestructura, a la obra pública", dijo el presidente desde la Quinta de Olivos, donde cumple un aislamiento sanitario preventivo.

El presidente Alberto Fernández choca su puño con el ministro de Economía Martín Guzmán. (Juan Mabromata/Pool via AP)

Alberto Fernández reitera un concepto: "Apostamos a crecer y a que las cuentas fiscales se ordenen con ese crecimiento y no con recortes". También dice que la titular del FMI sabe que el gobierno quiere salir de la crisis con una receta propia.

De todos modos, Fernández admitió que el gobierno tiene que corregir algunas cuentas: "Tenemos que ir poco a poco recuperando el equilibro fiscal, muy alterado por la pandemia, eso es así", reconoció a Radio con Vos. Se entienden los interrogantes en las filas del Frente de Todos (la CGT también expresó su alerta): "equilibrio fiscal" casi siempre se usó como eufemismo de "ajuste".

El presidente Alberto Fernández participó del anuncio de obras de infraestructura ferroviaria para los municipios bonaerenses de Merlo, Morón y Moreno. (Foto: Presidencia)

Cada IFE implicó un costo de 90 mil millones de pesos. En el presupuesto del año que viene, esas partidas no estarán. Fernández, sin embargo, afirmó que no se trata de un recorte. "Vamos a tener una economía pujante, creciendo, dando trabajo; la demanda del IFE será infinitamente menor y tienen que estar seguros de que el Estado va a estar auxiliando a quienes lo necesiten porque contamos con la información para segmentar esa ayuda", prometió.

El presidente también se basa en la premisa de “un 2021 en crecimiento” para explicar el cambio de la fórmula previsional que impulsa. “Es la fórmula de Cristina, la de cuando los jubilados en términos reales más mejoraron su ingreso. Es económicamente muy sostenible. Combina con los aumentos de los salarios y los ingresos fiscales. El año entrante para los jubilados puede ser muy beneficioso porque tendremos un rebote y los ingresos subirán mucho”, pronosticó.

Por la corresponsalía de Buenos Aires.