La marcha convocada por la oposición al Gobierno de Alberto Fernández, que se realizó el lunes 17 de agosto (17A) en varias ciudades del país, generó cierto malestar en el oficialismo, que de todos modos intentó minimizar su impacto.

"La marcha fue más de lo mismo: como las anteriores y cómo, seguro, habrá otras", aseguró Clarín que declararon desde el Gobierno Nacional. "Fue mas numerosa que otras veces y claramente opositora", apuntaron, y aseguraron que el motor de la movilización fue el "hartazgo" por la cuarentena.

Sobre la Reforma Judicial, que fue otro de los reclamos, desde el oficialismo afirman que durante el debate en el Congreso quedará claro que "no es para darle impunidad a nadie", dejando en claro que el presidente seguirá adelante con el proyecto.

Sin embargo, fueron muchos los políticos que se expresaron en contra de la marcha por cuestiones sanitarias, en relación a la pandemia de coronavirus.

El jefe de Gabinete Santiago Cafiero, por ejemplo, pidió perdón "a los médicos y las médicas, enfermeros y enfermeras, y a todo el personal esencial que está poniendo el cuerpo todos los días por no haber logrado evitar que la oposición buscara otra manera de protestar que no ponga en riesgo a la gente", en declaraciones a Télam.

"Me entristece que una mínima parte de nuestra sociedad no comprenda el daño que le puede hacer a otros y otras con este tipo de expresiones. No valoran el esfuerzo que el sistema de salud está haciendo por cuidarnos", dijo por su parte el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak.

"Hay un sector liderado por Mauricio Macri que con total desparpajo convocó a esta movilización, pero Macri ni siquiera está en el país", opinó el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés Larroque; mientras que el diputado del Frente de Todos, Eduardo Valdés, declaró que "Los que marchan no son solidarios ni tienen respeto por el prójimo. Son marginales y violentos".