En los aumentos de marzo y junio, unas seis millones de personas cobraron menos de lo que hubieran percibido aplicando la fórmula suspendida.


El próximo aumento a de las jubilaciones, pensiones y prestaciones sociales, que se aplicará en septiembre, octubre y noviembre, será por decreto presidencial. Mientras, la Comisión Bicameral Mixta de Movilidad Previsional del Congreso sigue analizando cuál debería ser la fórmula.

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Según informa Clarín, esta vez no habrá una diferenciación en cuanto a los rangos de haberes, sino que se determinará un porcentaje y se aplicará por igual a todos los beneficiarios.

Paralelamente, para los aumentos posteriores (en diciembre) el Gobierno espera ya tener resuelta la nueva fórmula de movilidad, y aprobada por el Congreso.

El decreto que firmará el Presidente Alberto Fernández sustituirá al de la fórmula suspendida. Y según la inflación y los salarios del primer semestre de 2020, se calcula que el aumento rondaría el 9%.

Inicialmente se esperaba que para septiembre ya hubiera aprobada una nueva fórmula de movilidad, pero con la pandemia y la cuarentena se retrasó, y, a través del Decreto 542/2020, el Gobierno prorrogó la suspensión hasta el último día del año.

Mientras, el Poder Ejecutivo determinará los aumentos de los haberes “con el fin de preservar el poder adquisitivo de los mismos, atendiendo prioritariamente a los beneficiarios y las beneficiarias de menores ingresos”.

Con la fórmula suspendida, el aumento de septiembre sería de 9,88%, como producto del 70% del IPC – 4,4% -y el 30% salarios (RIPTE) –5,48%- del primer trimestre de este año.

Ya con los aumentos de marzo y junio, casi 6 millones de jubilados y pensionados, incluyendo a los del haber mínimo, terminaron cobrando menos que lo que hubieran percibido aplicando la fórmula suspendida.

En marzo el aumento fue un 2,3% más una suma fija de $ 1.500, y con la fórmula hubiera sido de 11,56%. En junio la suba fue del 6,12% y hubiera sido de 10,9%.


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